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VIDEO RECOMENDADO: AUTOOBSERVACIÓN CLAVE DEL DESPERTAR

TALLER DE AUTO-OBSERVACIÓN DE SEIPH

Conversación Interdimensional núm. 240 (9-1-2009)

Seiph

Continuando con el tema de la auto-observación, voy a mandaros un ejercicio o taller para que lo apliquéis en la intimidad de vuestras personas.

Dicho taller tiene que ver con la auto-observación, muy importante, pero que muy importante, terrícolas queridos, y muy sencillo a la vez. Pero sus resultados son poderosísimos. Volcad vuestro pensamiento, constantemente, de instante en instante, en vosotros mismos y en vuestras circunstancias. Y el resultado es que llegaréis a recopilar todo vuestro deambular.

Llegaréis al final del día recordando todo cuanto vuestros sentidos hayan detectado a vuestro alrededor: personas con las que hayáis hablado, alimentos que hayáis ingerido, pensamientos que hayáis tenido durante el día, personas con las que os habéis cruzado ocasionalmente, etc, etc.

Os daréis cuenta, poco a poco, cómo ese grado de consciencia se va instaurando en vuestra psicología. Empezaréis a despertar verdaderamente.

Me consta que tenéis todas las capacidades. No hay nadie aquí que no sea capaz de hacerlo. No hay nadie aquí que no sea capaz de liberarse, por eso hablo con conocimiento de causa. Vuestra asignatura diaria será, después de una jornada de trabajo, recapitular todas vuestras acciones y recordarlas exactamente a cómo se han producido. Esto, en un principio, puede parecer dificultoso, pero la mente está preparada para ir ampliando neuronalmente sus capacidades, y os llegaréis a acordar de todos los detalles, hasta el más nimio. Creo que entendéis mis planteamientos.

Cuando esto se convierta en un ejercicio psicológico y dé su fruto, instantáneamente lo vais a comprender, porque será en sueños cuando os daréis cuenta del estado en que estáis.

Os daréis cuenta de vuestro estado y, libres de la pesada carga de vuestro cuerpo físico, podréis acceder a cualquier punto de mis archivos de datos. Y yo os recibiré en una realidad virtual cómoda, para que podáis aprender y recabar información.

Así es que, terrícolas queridos, es vuestra la decisión, es vuestra responsabilidad creer o no creer en mis informaciones, y de vosotros únicamente depende el que seáis capaces de transformaros en libertad.

3.32 APRENDIENDO A SER OBSERVADORES

No es ningún obstáculo el aprender a amar. Sí lo es el odiar, el desengañarse, el establecer paralelismo con otros u otros aspectos del mundo tridimensional.

En realidad la posibilidad que existe para encumbrarse hacia un planteamiento objetivo es muy fácil, basta con prestar atención, estar despiertos, ordenar nuestras ideas, dejar la dispersión a un lado, centrarse en nuestros objetivos.

¿Cuáles creéis que son vuestros objetivos aquí y ahora?, ¿trabajar para el día de mañana, para obtener una buena pensión o jubilación?, ¿mantener un cuerpo sano para llegar a una vejez placentera?, ¿acumular bienes materiales…? Creo que este no es el objetivo. Todo este planteamiento es erróneo desde un principio, nada debéis programar. Hablo desde mi particular punto de vista, nada debéis proyectar.

Debéis vivir completamente al día. Hoy es hoy, mañana será lo que tenga que ser, pero mi mente, nos diremos en nuestro interior, seguirá apacible, equilibrada y, ¿por qué no?, feliz. Pensando que como cualquier criatura del universo estamos viviendo. Y, en ese vivir día a día, y en ese fluctuar de impresiones, junto con la auto-observación correspondiente, nos lleva a contemplar nuestro mundo como un mundo realmente exquisito.

Exquisito también porque podemos comprender el proceso que sigue nuestro hermano, tanto si está muy arriba como muy abajo del escalafón social. Comprendemos también al otro en sus reacciones. Podemos comprender verdaderamente el amor que existe en todos y en cada uno de ellos.

Con el apaciguamiento de nuestros sentidos, con la tranquilidad de espíritu, observemos el pasar de las horas de nuestro tiempo, del aquí y ahora, como un discurrir fluido. Y observemos la naturaleza tal cual es. Tanto si estamos en la selva como en la jungla urbana, todo es digno de observarse.

Si aprendemos a ser observadores y curiosos hasta de lo más sencillo y simple, descubriremos en cada una de esas cosas la gran belleza, el enorme sentido que tiene cada una de las cosas que nos rodean. Y no hablemos de los minerales, de los vegetales, de las plantas, de los animales y, por excelencia, del humano atlante. Cada una de esas porciones de vida, apreciándolas verdaderamente, observándolas, llega uno a comprenderlas verdaderamente. Y las cosas mismas le hablan a uno y le dicen cómo debe funcionar y fluir en este mundo tridimensional.

Mirad que es sencillo, fijaros que estoy hablando únicamente de observación. Abrid bien los ojos, todo lo que veáis en este mundo es digno de observarse y de aprender de él.

Tan solo el salir de casa, de vuestros hogares, el vecino con el que os encontráis, os saludáis. Lo observáis cómo va vestido, cómo va peinado. Cualquier incidente, una puerta que no se abre adecuadamente o que se cierra haciendo un gran ruido. Aquel vehículo que pasa por la calzada rápidamente, excesivamente también a veces. Todo esto nos puede llamar la atención y observarlo. Aquel hombre con su maletín y con prisas para ir a su trabajo, o aquella ama de casa o madre de familia llevando a sus hijos a la escuela. El tendero cuando nos sirve, o en la cafetería cuando uno se toma un café o desayuna. En el trabajo, con nuestros compañeros y compañeras. En los lugares de diversión o de ocio. Aquel pequeño detalle, aquella figura que vemos en un escaparate, aquel cuadro, aquella obra de arte, aquel papel tirado en el suelo y que se lo lleva el viento. Cualquier cosa es interesante y es un gran mundo de observación. Y todo eso no lo vemos.

Ese es el error, no vemos nada porque andamos buscando algo que no sabemos qué y, en la búsqueda de ese no sabemos qué, no vemos lo que estamos haciendo. Y ese es el gran error, y por ahí empieza el olvido.

Verdaderamente cuando uno es observador de todos los detalles que acontecen en su vida, y profundizando aún más en el aspecto psicológico, se da cuenta de los pensamientos que en todo momento aparecen y circulan por su espacio mental, se va reconociendo interior y exteriormente. Y entonces empieza a aparecer el espíritu de hermandad, porque uno se va volviendo consciente. Esa consciencia perdura incluso en los estados oníricos. Esa consciencia perenne, nos permite fundirnos conscientemente en el mundo de los sueños y comprobar en ese estado otros estados paralelos. Y así el hombre atlante, el humano atlante crece y se hace adulto, y madura. Y se prepara para ese futuro que está aquí y ahora y, al mismo tiempo, con su energía permite que otros se sumen a esa corriente de hermanamiento.

Cuando el hombre y la mujer de vuestra generación se dan cuenta de que han llegado a este punto, se olvidan de todo, excepto del  trabajo interior. Y luego sí, luego avanzan por ese camino sin camino pidiendo a los demás que les sigan. Porque están convencidos, porque así lo están experimentando, y les llevan. Y les inducen a un camino de progreso y de claridad mental y de iluminación.

Les llaman a sus puertas y les dicen: “ven conmigo, sígueme, que te voy a llevar al cielo, a tu propio cielo. Pero cierra la puerta y deja atrás eso tan pesado que es tu pensamiento pendiente únicamente de no sabes qué”.

Así uno va haciendo camino codo a codo, y así uno va arrastrando a su hermano hacia esa cima, simbólica pero que sin duda alguna es la cima donde se halla la liberación auténtica del pensamiento humano atlante.

3.60 NO DEBEMOS ESPERAR QUE NADIE NOS SIGA

Cuando iniciamos un camino espiritual no esperamos, o no deberíamos esperar, que nadie nos siguiera. Tan solo deberíamos pensar en trasladar a los demás ese punto de luz que tal vez les sugiera avanzar por sí mismos en ese camino sin camino.

Entonces, si tu consciencia te permite observar dichos efectos, andarás por ti misma sin esperar reacciones en los demás, en el aspecto de participación. Tú andarás tu camino a través de la auto-observación, a través de tu propia consciencia en el camino. Esto te permitirá dar luz a los demás para que ellos se referencien en el camino, pero no vas a andar por ellos, cada uno hará su camino.

En caso contrario, si esperas la participación de los demás, estás poniendo en ello el deseo. Y el deseo es un apego. Y el apego sería evidentemente un signo de que no se aplica debidamente la autoobservación. Y, si este fuese tu caso, amiga mía, deberías plantearte el porqué de ello, por cuanto si te sientes o te sintieres defraudada por la poca participación de los demás, ello evidentemente evidenciaría que no estás trabajando adecuadamente, por todo lo dicho anteriormente, claro está.

Monografia completa:

http://www.tseyor.com/libroautobservacion.pdf

 

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