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Existía hace tiempo una micropartícula, muy curiosa. Existía, podríamos decir, por decir algo, porque en realidad no existía dicha micropartícula. Pero en cambio, de pronto, un día la curiosa micropartícula piensa, por decir algo también, porque piensa sin pensar, y no se le ocurre otra cosa que intentar reconocerse, verse a sí misma. Porque curiosa como es dicha partícula tiene, entre comillas, “necesidad” de reconocerse.

En ese instante mismo, recibe la ayuda de Fractal-Om. Fractal-Om es y no es. Pero en realidad a veces es como un embudo que atrae hacia sí la partícula. Y le insinúa, a nuestra curiosa micropartícula, que si quiere reflejarse en un espejo y observar su gran belleza, lo único que tiene que hacer es penetrar por ese embudo, por sí misma.

Y ella como curiosa y confiada que es, decide hacer caso a dichas sugerencias y penetra en el abierto embudo, que la acoge y la introduce.

Pero ¡ah!, en su interior cada vez el embudo es más estrecho y nuestra querida micropartícula se encuentra atrapada. No puede ir hacia atrás y Fractal-

Om le indica que si quiere realmente reflejarse en su propio espejo, tiene que atravesar ese punto e ir hacia delante, y que en cuanto lo haga, podrá ir y venir a voluntad, pero antes tendrá que dar ese paso.

Así que la partícula se decide y da un paso adelante y se encuentra en la otra parte, siendo expulsada a través de un embudo invertido. De Fractal-Om digamos que es como un doble embudo, en forma de 8, como símbolo del infinito, por decir algo también.

Allí la micropartícula se encuentra otra vez sola, sin nada, sin nadie. Pero Fractal-Om le dice: “mira en tus alforjas, allí encontrarás algo que puede ayudarte en lo que buscas”. Y ¡oh sorpresa!, en sus alforjas halla solamente hidrógeno.

Con ese hidrógeno la micropartícula entiende que es la única herramienta con la que va a poder cumplir sus deseos. Y ese hidrógeno, ese átomo primigenio, empieza a acelerarse. Y se genera una gran explosión, una gran expansión.

Y entonces la micropartícula, a través de la gran explosión producida por dicho átomo, empieza a replicarse porque no ve otra solución para hacer frente a

tal avalancha de energía. Se acomoda en el átomo y empieza a vibrar intermitentemente. Claro, estamos hablando de la intermitencia cuántica.

Dicha micropartícula empieza a ir y venir. De un mundo en el que no hay nada, que es la Nada, penetra a través de Fractal-Om y se convierte en energía,

en átomos. Y va y viene constantemente, intermitentemente, y al mismo tiempo creando réplicas de sí misma.

Y al mismo tiempo también, el hidrógeno va actuando atómicamente generando otros compuestos. Y se va creando la materia, los universos…

Y así, en esa intermitencia, la micropartícula se refleja. Se refleja en la materia, en toda la materia. Y de sí misma crea la vida.

enbudofractal

Libro de cuentos de TSEYOR

http://tseyor.org/biblioteca/libros/pdf/Los%20cuentos%20de%20Tseyor%20A4%2016ed.pdf?dl=1

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