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16. El micro y el macro mundo

“Aún y todo por lo aparatoso que pueda parecer el macromundo con toda su grandeza, tiene su concordancia con la parte más minúscula o micromundo”.

“El micromundo, parte de un principio infinito en el que a través de su correspondencia con el macromundo o mundo infinito en el macrouniverso, establece un puente de unión con el Todo Absoluto, desde sus respectivas posiciones en todos los puntos del espacio ondulatorio”.

Como es arriba, es abajo, como es adentro, es afuera, todo tiene una correspondencia sincrónica y sabiamente establecida para comprender el universo. Como micropartícula que somos, a través de nuestro ser interno podemos conectar con el macrocosmos, que a su vez contiene al micro. Cada partícula tiene infinitas posibilidades de aparición en x espacio tiempo[1] , pero sin importar en donde este, esta conexión permanece.

“Y esto significa contracción del espacio-tiempo a un nivel minúsculo, por su espacio microscópico e infinitesimal, llevando como consecuencia la necesaria expansión en el macromundo. Cuestión esta, que en física cuántica podríamos definir como espacio indeterminado. Y no sólo lo es, sino que además está sabiamente determinado”. Nada es casualidad, todo forma parte de un plan  mayor.

El macrocosmos se unifica contrayéndose en lo micro o espacio 0  (flechas verdes), para comprender los nuevos grados de comprensión alcanzados. Y se expande desde lo micro a lo macro o espacio 1, para diversificarse (flechas violeta), y dentro de esa diversificación, individualizar[2], obteniendo nuevas experiencias.

“Así, por ejemplo, el mismo efecto que ejerce una masa determinada de energía en estado denso: la materia que todos conocemos y que podemos tocar, acariciar, notar su temperatura…, esa música o melodía, que suena en nuestros oídos y que nos permite evidenciar un cierto grado de trascendencia en determinados momentos, no es mas que energía en un determinado estado vibratorio, y que puede repercutir favorablemente o no, en nuestro estado de ánimo”. (La materia es energía condensada).

“Estado de ánimo, en función siempre de nuestra receptividad. Mejor dicho, de nuestro sentido crítico u objetivo. Si la dificultad es extrema, los sentidos alteran todo un proceso objetivo produciendo distorsión, desequilibrio, confusión y muchas veces zozobra. Pero una buena autoobservación[3] nos va a procurar siempre la debida correspondencia con esos mundos internos.

“Entonces, la cuestión es muy sencilla si llegando a este punto empezamos a compenetrarnos con nosotros mismos y en la propia exposición de nuestras ideas o conceptos. Y la pregunta necesaria que deberíamos formularnos es si ante la evidencia física de un objeto inanimado y a través de la propia experimentación al nivel tridimensional podemos llegar a intuir en esa misma masa de energía, un cosmos o universo concreto, completo y fiel réplica de todo un macrouniverso”. ¿Si en lo más grande, logramos identificar y sentir el universo más pequeño?.

“Si la respuesta a ese interrogante fuese directamente resuelta a través de un razonamiento objetivo[4], nos daríamos cuenta de que cualquier punto del espacio material es fiel réplica del macrouniverso. Al igual que un espejo refleja la realidad de un objeto y miles y miles de espejos reflejarán miles y miles de veces la propia realidad del objeto reflejado, nuestro entendimiento objetivo puede relacionar fácilmente al macrocosmos y situarlo definitivamente en una porción digamos pequeña aunque relativa, de la capacidad y proporcionalidad intrínseca del macromundo”.

Todas las personas que nos rodean son fiel reflejo de nosotros mismos, todos somos espejos, y siendo reflejos o proyecciones, ilusiones, por lo tanto, dentro de un mundo ficticio y relativo.

“En este punto, podemos señalar y afirmar que cualquier porción de materia, un simple grano de arena, por ejemplo, contiene en su interior todo el macro cosmos. Y mi pregunta va mucho más lejos. Entonces, si lo que es arriba es abajo, por esa misma implicación razonativa puedo deducir que en un grano de arena existe el macrouniverso”.

“Me preguntaré a su vez y deberé recibir por respuesta, que si consigo los elementos necesarios para reducir mi estado atómico al micromundo, me ha de ser posible viajar a través del universo de un grano de arena. Viajar a través del inmenso universo holográfico de un grano de arena, para descubrir y dibujar un plano universal cósmico y la situación exacta de cualquier elemento situado a miles y miles de millones de años luz de distancia, con la misma precisión a como si en verdad fuera posible obtener un vehículo mecánico, que viajando a velocidades de ultra luz pudiese llegar al confín de cualquier galaxia de las miles de millones de galaxias que se establecen equitativa y proporcionalmente, y a través de una regla objetiva y perfecta en todo el universo”[5].


[2] Lo que a un individuo lo hace único, es su personalidad o ego.

[4] El que nace del ser y no de la mente.

[5] Teletransportación interna.

Monografía completa: http://www.tseyor.com/filosofiacuantica.pdf

Advertencia: Esta serie de entregas de la monografía de filosofía cuántica de tseyor fueron realizadas para la comprensión, y que libremente decidí compartir. Contiene textos tanto de tseyor como realizados por mi persona que no necesariamente pertenecen a tseyor pero que como Muul águila de Tseyor puedo realizar  con el debido permiso y asistencia de la confederación. Se recomienda discernimiento interno, ya que lo que hoy sirve, puede que mañana ya no. Apuesta AtlantePM.

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