TSEYOR, Confederacion de Mundos Habitados de la Galaxia

Archivo para mayo, 2012

Relatividad – Notas sobre filosofía Cuántica Tseyor 21

Fragmento del libro original

http://tseyor.org/biblioteca/libros/filosofia-cuantica-la-microparticula-como-pensamiento-trascendente.html

21. Relatividad

 

La dinámica cuántica del movimiento, de la teletransportación, del cambio dimensional, no obedece a planteamientos lógicos, ni intelectuales. Y ni mucho menos se puede resolver a través de la reflexión, ni del cálculo matemático, aritmético o algebraico. Se trata únicamente de una función a un nivel intelectual superior y, por lo tanto, abandonaremos coordenadas de pensamiento enclaustrado en un proceso matemático. Una función de síntesis que únicamente nos será válida si le añadimos el componente de relativo. En la relatividad está la mayor consecuencia, y en consonancia con orígenes adimensionales procedentes de la Nada que van a marcar un hito histórico en la función del determinismo. Sin duda este proceso implica una conjugación perfecta, un equilibrio mesurado y justo para llegar a comprender en su totalidad el concepto de magnitudes, de movimiento, de traslación y, en especial, el indicativo esencial que todo cuestionamiento lleva consigo en el aspecto de la relatividad. Y en función obviamente de componentes básicos como pueden ser partículas en movimiento que llenan eterna, completa e instantáneamente todo un espacio adimensional, pero que únicamente se perfilan ante composiciones físico tridimensionales si llegamos a ocuparnos verdaderamente de la cuestión y entender el factor visible de esa parte que a la vez es invisible y que ocupa un espacio adimensional o microscópico. Denominamos micromundo a aquella parcela de pensamiento, de energía, de vibración, que no ocupa espacio pero sí lleva intrínsecamente la fortaleza atómica, pudiendo alterar todo un proceso macrocósmico.

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Capacidades y limitaciones adeneísticas – Notas sobre filosofía Cuántica Tseyor 20

Fragmento del libro original

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20. Capacidades y limitaciones adeneísticas

 

Es un hecho cierto que en la densidad de la plataforma cósmica interviene todo un proceso de selección natural. Como también es un hecho que la relación causa y efecto obedece a una normativa tridimensional y no menos expuesta a modificaciones o serias modificaciones en el caso de su transgresión. Involuntaria transgresión a veces y, especialmente grave, cuando intervienen factores que inciden en una modificación celular, debido a la ignorancia ancestral, por demás necesaria, conque el individuo de la tridimensionalidad de vuestro nivel actúa. El conocimiento profundo de las circunstancias que envuelven el mundo subatómico, no obedece a causas neutrales en absoluto, sino eficazmente resuelto por medio de un compromiso adquirido por parte de quien tiene la responsabilidad recíproca de intervenir en estos procesos, digamos cuánticos y relativos al micromundo. También es un hecho que la aclaración de cualquier punto dudoso que pueda existir en dichos procesos, no solo se habrá resuelto con la bondad de pensamiento y su objetividad, sino también con aquellos otros aspectos que podríamos denominar como de intelectivos. Que en un cierto nivel evolutivo son ignorados de forma cautelar, por medio de una insuficiencia hormonal, genética y por encima de todo adeneística. Con respecto a esto último, añadir que en un nivel adeneístico se establece cierta proporcionalidad en función de la comprensión y de la capacidad razonadora e intelectual del propio individuo. Dicha limitación, fijada de forma natural y espontánea, no obedece a otra causa que la de diversificar funciones y manejar parámetros lógicos dentro de una capacidad propia. Pero al mismo tiempo también significa que el individuo, a través de su libre albedrío, puede mejorar esa misma capacidad y añadirle porciones de conocimiento que pueden impulsarle hacia un común denominador de experimentación y, por lo tanto, ampliar su comprensión. Y lógicamente alterar un proceso adeneístico mejorándolo racionalmente y en competencia con su propia capacidad. Es por eso que el razonamiento tridimensional de vuestro nivel, valiéndose especialmente del determinismo, os impide comprender aquellas circunstancias que podrían alterar todo un proceso ilusorio de cuestionamientos tridimensionales. Cuando, en realidad, la circunstancia mayor en la que os veis envueltos obedece a una casuística totalmente adimensional y, por lo tanto, exenta de leyes de todo tipo y, sobre todo, de ordenamiento intelectual.

Partículas de la causa y el efecto – Notas sobre filosofía Cuántica Tseyor 19

Fragmento del libro original

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19. Partículas de la causa y el efecto

 

En el microcosmos se hallan determinadas partículas subatómicas que interfieren ciertos procesos de transformación espiritual. Dichas partículas aparecen con una carga energética doblemente interpuestas con un proceso aleatorio y que significativamente atraviesan un espacio adimensional para permanecer de alguna forma en el hiperespacio y desembocar en una relación causa y efecto, contraria a la general aplicación con la que se establece la trayectoria energética del electromagnetismo. Son fuerzas epicéntricas que señalan cuestionamientos determinados pero que procuran o producen determinadas circunstancias contrarias a la fuerza electromagnética, digamos positiva. Así, la creación de estas dos fuerzas en un espacio adimensional crean el espacio cero, crean la nada. Por eso es importante conocer siempre a través de qué camino avanzamos. Si en el de las fuerzas epicéntricas de signo positivo, o en el de las de signo negativo. Porque las dos parecen adecuadas, las dos son necesarias y las dos nos van a llevar al infinito, al cosmos infinito o absoluto. Pero unas, las primeras, nos van a llevar a través del camino de la comprensión, de la clarificación, de la iluminación, y las otras por el camino de la oscuridad, de la negatividad, de la ignorancia. Así pues, tengamos en cuenta siempre poder iniciar los trabajos en concordancia con nuestro propio ser interior y con las necesidades reales y sinceras que experimentemos en nuestra interioridad. Pero ante todo con la necesidad de poder servir a la energía, de poder servir a los demás. Podemos adquirir mucho conocimiento, pero este debe trasladarse a los demás no como una obligación, no como migajas de pan que se entregan o de las sobras, sino como el de una auténtica entrega, que más bien debe considerarse como participación. Debemos ser lo suficientemente generosos como para saber dar sin esperar nada a cambio. Debemos comprender que nuestro conocimiento no es nuestro conocimiento, es el conocimiento de los demás, es el conocimiento del Todo y, por lo tanto, nada nos pertenece y mucho menos el conocimiento del Todo. Si acaso, aprovechemos ese caudal de energía que nos propicia el propio conocimiento absoluto, para servir de canal o conducto distribuidor hacia las demás ramificaciones o espacios estancos pero comunicados entre sí, como vasos comunicantes, para que la energía pueda fluir favorablemente y de forma continua sin necesidad de cambios drásticos o interrupciones que pueden llegar a distorsionar el fluido energético necesario en todo el macrocosmos. Si tenemos en cuenta que todo lo que vamos aprendiendo y generando a través del uso de la razón, de la reflexión, de la comprensión y tenemos cuidado en mantener esa calidad de pensamiento que he dicho, no habremos de tener otro esquema de pensamiento que no sea el de estar en una determinada posición positiva dentro de un holograma de iluminación, de esclarecimiento y de conocimiento profundo. En cambio, si olvidamos esta sencilla premisa de servir únicamente como portadores o transmisores de la energía, vamos a ir desembocando en un espacio oscuro, el oscurantismo ancestral, que nos va a llevar irremediablemente hacia un túnel de partículas de posicionamiento negativo y, por lo tanto, en un callejón de oscuridad. Yendo a formar parte de esa otra parte, valga la redundancia, totalmente necesaria también para establecer el debido equilibrio en el espacio cero, en el espacio adimensional, en definitiva en la nada.

18. La nada y los estados vibracionales – Notas sobre filosofía Cuántica Tseyor 18

Fragmento del libro original

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18. La nada y los estados vibracionales

Anteriormente hemos hablado de la concatenación o relación existente entre el micro y el macrocosmos. Ahora hablaremos de la verdad relativa que sigue la dinámica temporal, en relación con un espacio adimensional compuesto de la nada. En la nada vamos a hallar todo lo relativo al cuestionamiento tridimensional. Vamos a hallar el sentido propio de la efectiva participación en un mundo dual en el que consta, además, una particularidad muy específica que es la causa y efecto, dimanante de un proceso atómico y que genera, indiscutiblemente, una energía que invade todas las dimensiones de espacio y tiempo. Así, en dicha conformación molecular, las expectativas de cambio, de transformación, de superación, de teletransportación en definitiva, pueden sucederse de una forma constante, y de hecho así sucede. Y en relación a la teletransportación, es posible que magnifiquemos algún proceso que en definitiva no merece demasiado la atención, pero es necesario hacer hincapié en ello porque la reducida capacidad mental de vuestro nivel impide entender el proceso de otra forma, digamos más sintética. Valga decir que en el sintetismo encontramos la razón específica de todo cuestionamiento. El sintetismo puede describirse a través de una formula matemática, o bien de una exposición literal, sencilla a veces, pero de gran profundidad. En realidad, el sintetismo nos obliga a elucubrar, a imaginar, a pensar en definitiva y esto es lo que importa.

A partir de ahí el hecho de la teletransportación en ningún caso significa desplazamiento, porque en la nada, al no existir tiempo y espacio o espacio y tiempo, la realidad concreta es que la teletransportación deriva hacia un cambio vibracional, eso es, en una transformación de esquemas mentales que se sitúan en la esfera de un pensamiento o viaió supeio o el ual podeos dialoga o elaió a ese estado. Por eso os digo que es un símbolo tan solo la teletransportación o el viaje adimensional o las experiencias místicas que se relacionan con cualquier estado mental. Así, todo es mental y todo está en función de nuestra propia imaginación creativa. Por ello es que debemos cuidar el lenguaje y, sobre todo, prestar mucha atención a las ideas, porque estas van a significar, en definitiva, la realidad de la situación en cada caso. En cada caso concreto, pues, deberemos formalizar de alguna forma una elaboración mental para entender el significado de esas ideas, de esos conceptos, y tal vez hacer uso de la parábola, del simbolismo. Aunque únicamente es preciso saber entender entre líneas para darse cuenta que en realidad nada de lo que queramos alcanzar en un sentido espiritual, tratará sobre desplazamiento, cambios o transfiguración alguna, porque eso en realidad no existe.

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