TSEYOR, Confederacion de Mundos Habitados de la Galaxia

Archivo para julio, 2012

El Amor, la renuncia y la partícula – Notas sobre filosofía Cuántica Tseyor 29

Fragmento del libro original

http://tseyor.org/biblioteca/libros/filosofia-cuantica-la-microparticula-como-pensamiento-trascendente.html

29. El Amor, la renuncia y la partícula

 

Y el Amor, ese Amor al que me estoy refiriendo, ¿qué significa? Sin duda significa renuncia, pero ¿renuncia a qué? Renuncia a estimar como no propias nuestras pertenencias, por ejemplo. Nuestro trabajo debe ir destinado a la entrega, puesto que nada nos pertenece a no ser nuestra propia felicidad. Y, sin duda, nuestra felicidad se ve coronada cuando olvidamos nuestro sentido de la posesión, como nuestros ahorros o nuestro futuro de cara al día de mañana… Cuando nos olvidamos de toda prenda, de todo concepto, de todo objeto material. Cuando renunciamos a todo, excepto a nuestra propia felicidad. Y esto y todo esto a que me estoy refiriendo ¿qué significa? Significa indudablemente que el camino de la felicidad, de la paz, de la armonía, del crecimiento interior, está en no creer en nada material, en no anhelar nada material, nada físico. En la necesidad de llenar ese espacio que ocupa la energía egoica de una posesión, o de un sentido de posesión, y ubicar en su lugar el sentido de la Nada, eso es, de la Espiritualidad. En otras palabras, el camino espiritual se va a dignificar con un trabajo de exploración interior, de autoexploración. Y en su deambular se verá provisto ante todo de un trabajo mental, de un esquema mental adecuado. En realidad, también, el trabajo deberemos hacerlo en una escala superior de pensamiento, y la clave, la situación exacta de nuestro planteamiento o ubicación, está en la partícula. Cuando hablamos de partícula, estamos hablando de pensamiento trascendente. ¿Dónde ubicamos a la partícula? Sin duda en el pensamiento. Porque, ¿qué es la partícula? La partícula es la traducción exacta y mimética de un planteamiento adimensional. Claro, un planteamiento adimensional es un pensamiento que no está dentro de las coordenadas tiempo-espacio. Y entonces, una partícula es vibración y para alcanzar ese estado de vibración lo vamos a recorrer y asimilar a través de un pensamiento. Primero, puede ser un pensamiento inducido, o, para entendernos, a nivel de ensoñación, de un sueño, de una premonición o pensamiento premonitorio, pero en realidad no es más que un pensamiento a un determinado nivel. Por hoy, lo único que dejaría claro es que a través del pensamiento podemos estimular ciertas áreas o zonas neuronales. Y a través del pensamiento, como digo, alcanzar a vislumbrar la suma de pensamientos que en cada instante o acción en el tiempo, pueden estar presentes y patentes en nuestro propio pensamiento. Porque ello significa que dichos pensamientos están en ese momento al abasto de nuestra percepción. Y lo importante es alcanzarlos de una forma indudablemente trascendental. Llegará el momento en que nuestro pensamiento deba sufrir una dislocación, un desmembramiento, un paralelismo. Y habremos de entender, simultáneamente, dos planteamientos diferentes dentro de un mismo espacio tridimensional: el pensamiento subjetivo tridimensional en una área totalmente lógica y determinista y, al mismo tiempo, comprender el mensaje que pueda llegarnos vía partícula, vía pensamiento, a través de un viaje adimensional simultáneo con la tridimensionalidad.

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La realidad y la ilusión – Notas sobre filosofía Cuántica Tseyor 27

Fragmento del libro original

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27. La realidad y la ilusión

 

LA PARTÍCULA COMO PENSAMIENTO TRASCENDENTE
Antes hablamos de la partícula y dijimos que la misma es inalcanzable en este plano tridimensional. Con ello, insinuamos que todo es una ilusión de los sentidos, una figuración, un teatro de la vida sabiamente representado, pero inalcanzable por cuanto es irreal. No es tangible. Y esto ¿qué quiere decir? Pues en realidad nos indica que estamos ante la visión estereotipada de una imagen virtual y, como tal, inalcanzable en todos sus aspectos. Aunque sin duda nos sirve para la experimentación. De la misma forma que nos sirven los sueños para ir aprendiendo de esta rocambolesca vida ilusoria, lo mismo sucede con la vida ordinaria, con esta experiencia vital dentro de la materia. Es en realidad una pura ilusión y a la que debemos darle únicamente su valor como puro aprendizaje. Pero nunca darle el valor fundamental que el caso requiere por medio de una vida espiritual. Puede entenderse fácilmente que lo que no sea un día entero, felices y sonrientes, es un día perdido. El termómetro que nos va a guiar por el transcurso de nuestra existencia es muy simple y se llama sonrisa, paz, tranquilidad, alegría, ilusión, imaginación. Si nuestro día es incierto, inseguro, si nuestra vida está alterada, si nuestros recursos energéticos están mermando a medida que pasan las horas y llegamos a la noche, al descanso, exhaustos, esto quiere decir que aplicamos muy pocas veces la autoobservación. Ved cuán fácil puede ser llevar una vida ordenada y al mismo tiempo evolutiva y de perfección. Es muy sencillo. Primero, lograr la alegría, la sonrisa, la expresión de júbilo, de felicidad y luego entrará de lleno en vuestra vida la capacidad para razonar, pensar objetivamente, y resultará la vida en sí como una experiencia grata y especialmente evolutiva. Podríamos hablar de algunas cuestiones acerca de la dinámica del movimiento ondulatorio, de la cuántica en el sentido del fractal y de la proporción, y llegar a conjeturar unas determinadas estructuras básicas de comportamiento molecular. Las mismas, pueden ayudarnos enormemente en nuestra labor diaria de observación interna, y por demás capacitadora, para llegar a comprender en realidad el objeto de nuestra existencia aquí y ahora. Debemos comprender que el aquí ahora, el presente, es lo único que disponemos: nuestro presente. Porque no existe pasado ni futuro. Es todo un presente eterno el que podemos modular adecuadamente y llegar a espacios insospechados de progreso y de perfeccionamiento.

El movimiento ondulatorio y la felicidad- Notas sobre filosofía Cuántica Tseyor 28

Fragmento del libro original

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28. El movimiento ondulatorio y la felicidad

 

En la dinámica del movimiento ondulatorio, se establece un cierto requisito cual es la causa y efecto de un orden principal o apriorístico, que determina que toda subida tiene una bajada, que el más cumple su proporcionalidad con el menos, que el bien y el mal forman parte de la dualidad intrínseca, es decir, de la Nada, o que el positivo y negativo únicamente pertenecen a un área de comprensión en la cual modular el correspondiente o característico espacio determinativo. A partir de ahí podemos designar a cada cuestión o problema suscitado un orden. O mejor dicho, un normal proceso vital que ha de llevarnos a la armonía, a la comprensión, a la felicidad. Estamos hablando de felicidad, cosa harto difícil en un ambiente en el que reina el desconcierto, la angustia, la inflexibilidad, la incomprensión, la animosidad y, por encima de todo, el egoísmo por la supervivencia. Claro, es difícil desentrañar una relación diáfana, clarificadora y objetiva, cuando nuestro estado mental permanece en el ostracismo.

Cuando nuestra angustia vital está supeditada al mantenimiento de unas estructuras y posicionamientos sociales que, en modo alguno, nos ayudan en la realización de nuestros objetivos. Pero ¿cuáles son nuestros objetivos? ¿Nos hemos planteado alguna vez cómo es en realidad o cómo debe ser en realidad nuestra existencia? ¿Nos hemos planteado de una forma interna, individual, personal, íntima, cómo queremos vivir este presente eterno? Porque si en ningún momento u ocasión nos hemos planteado la manera de vivir adecuadamente nuestra existencia, es lógico que no tengamos una idea clara de nuestros objetivos y del sistema de vida que debemos llevar personalmente. Por eso es importante, ante todo, analizar debidamente nuestras estructuras mentales, nuestros valores, nuestras aptitudes y actitudes, para llegar a concretar y a ultimar un estilo de vida acorde con nuestras inquietudes más profundas. Es lógico que determinemos exactamente cómo queremos vivir y cómo alcanzar las metas propuestas al nivel espiritual. Que en ningún modo se asemejarán a planteamientos subjetivos, como puede ser una relación vivencial plena de satisfacciones. Aunque tampoco estamos hablando de circunstancias adversas que puedan llevarnos a la frustración, al desengaño, a la angustia para, a su vez, remontar el vuelo y aislarnos completamente de ese mundo revuelto de incomprensión, de angustia de miedo. No se trata de eso. Se trata de que evitemos, en lo posible, entrar en una dinámica de negatividad, de ocultismo, de estudio esotérico, para alcanzar una preparación psicológica y mental determinada. Del estudio de las funciones abióticas, o también, del estudio en la dinámica psicológica a nivel trascendental a través de largos, penosos y dudosos resultados digamos de tipo psicológico o de trabajo interno superior. Se trata simplemente de saber vivir de una forma sencilla, alegre, confiada. Este último sistema de vida es, para mí, el más difícil y más complejo. Y, aunque en realidad pueda parecer muy sencillo y fácil de alcanzar, es muy difícil llevar una vida alegre, confiada y por otro lado predispuesta a la negación, a la renuncia. Es muy difícil no apegarse a la economía de mercado, a los favores que pueda proporcionarnos una ordenada, equilibrada y justa sociedad. Es muy difícil renunciar a ciertos privilegios. Por eso, porque es muy difícil llegar a alcanzar esos últimos objetivos, es por lo que no somos o no nos sentimos alegres y confiados. Por eso mismo nuestro rostro no refleja la alegría y la felicidad. Porque la alegría trae la felicidad y esta última no es inalcanzable. Es alcanzable y poderosamente perteneciente al género humano. Porque no olvidemos que el Hombre es el único capaz en la Creación de sonreír, de reírse de sí mismo. Es un acto indudablemente de inteligencia superior. Y teniendo la capacidad de reír, ¿por qué el Hombre arruga su entrecejo y cultiva una imagen de víctima, cuando en realidad es el rey de la Creación? Amigos, creo que deberíamos aprovechar la ocasión que nos brinda este mismo espacio tridimensional para agradecer, en todo momento, a la Sabia Inteligencia que ha dispuesto nuestros cromosomas de tal forma, que nos permite avanzar por un camino de comprensión para ser o llegar a ser felices. Pero olvidamos siempre la valija importante de la metafísica, de la relación causa y efecto, de la necesidad imperiosa de un trabajo espiritual. Y sí, realmente es posible alcanzar la felicidad. Que la felicidad es sinónimo de paz, armonía y, sobre todo, de un auténtico trabajo de interiorización. Dicho trabajo no es del todo inaccesible cuando ponemos en ello la capacidad de comprensión. Y esa capacidad la disponemos a raudales y con la suficiente energía capaz de remover cualquier cimiento o partícula en la que sustentarnos. E indudablemente llegar a recomponerlo por nuestro propio esfuerzo de comprensión, por nuestra voluntad de cambio y, sobre todo, por el Amor que pongamos en todo lo que nos rodea.

Regeneración y vibración – Notas sobre filosofía Cuántica Tseyor 26

Fragmento del libro original

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26. Regeneración y vibración

 

Y pregunto, ¿cómo vamos a conseguir dicha regeneración y que nos permita multiplicar progresivamente nuestro estado vibracional, teniendo en cuenta que dicho estado no será modificado por deseo, técnica o mecánica alguna? Bastará con aplicarse en la creencia de la propia imaginación creativa que nos sustenta. Si sabemos que en determinadas circunstancias nuestra mente actúa de coordinador y sensibilizador de alteraciones cromosómicas, estaremos preparados para entender que la autorrealización del Ser, que la dignificación de nuestro estado evolutivo, dependerá única y exclusivamente de nuestro saber. Y, aunque de sabios es reconocer que no sabemos, en este principio estriba la necesidad de saber y de llegar a comprender, algún día, la importancia de un elemento como puede ser la propia vibración. Y, ¿qué entendemos o podemos entender por vibración? Necesariamente ese estado de plenitud, de paz, de sensación de felicidad, de amor, de alegría, de ilusión que a veces nos embarga. Esa paz que nos permite un estado contemplativo y sin interferencias de pensamiento alguno. Sensación que nos lleva a comprender la auténtica felicidad que proporciona un estado sin estado alguno. En la felicidad que puede proporcionar un estado absoluto de quietud. Algo muy difícil por cierto en las circunstancias como las que actualmente estamos viviendo y progresando. Sin embargo, también hemos de llegar a comprender que el cromosoma, como fiel institución de unos arquetipos previamente fijados por una ley inexorable, cual es la evolución universal, está contemplado asimismo por una reacción intermitente y, por lo tanto, en un espacio intermitente en el que a pesar de realizar una acción y reacción permite una extrapolación. En dicha extrapolación vamos a hallar el contenido real de la Nada. Y en el supuesto de llegar a comprender esa intermitencia, podremos experimentar la completa utilidad de nuestro pensamiento. Siempre referido a un pensamiento trascendente, que influye en el universo holográfico, generando en sí mismo una relación causa y efecto. Entonces la solución se brinda por sí misma: si establecemos la causa hallaremos un efecto y, por lo tanto, activando ciertas causas, originariamente en un espacio adimensional, podremos aligerar unos efectos o invalidar unos determinados efectos que, por ahora, inciden no positivamente. Así pues, habremos de llegar a un estado contemplativo o proceso de no pensamiento, en donde poder programar y reestructurar arquetipos.

Además, lo más importante si cabe es que mentalmente podemos navegar por un espacio adimensional, tan solo procurando establecer el debido equilibrio y equidad. Sin asomo alguno de deseo. Y tan solo anhelo por alcanzarlo. Como resumen de todo ello, decir que podemos llegar a divisar un horizonte clarificador si tenemos en cuenta tres aspectos: 1.- La autoobservancia de unas determinadas reglas evolucionistas, siempre desde el punto de vista adimensional o tetradimensional. 2.- Regeneración cromosómica y adeneística a través de un pensamiento trascendental. Inducción que vendrá dada por nuestro pensamiento puesto en un área adimensional, que va a procurar justamente la causa que derivará en un efecto tridimensional. 3.- Crear un nexo de unión con la espiritualidad. Que significa trascender un espacio a través de un pensamiento trascendente, en una esfera de conocimiento superior. Equilibrando, de hecho, todo un proceso tridimensional o físico, ya que de algún modo podría invalidar si este no fuera el caso, dicho proceso tetradimensional.

La autorrealización del Ser y los procesos mentales – Notas sobre filosofía Cuántica Tseyor 25

Fragmento del libro original

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25. La autorrealización del Ser y los procesos mentales

 

En anteriores comunicados hemos hecho referencia al cromosoma. Del gen como partícula de material genético que determina la herencia. Hemos hablado, también, de una cierta limitación en la composición cromosómica y adeneística del Hombre, aunque dichos efectos solo son temporales. Sus arquetipos están diferenciados del común proceso humano interestelar. Es de destacar que la fase de autorrealización del Ser trata de la transformación de impresiones, emociones y de organizar el necesario estado vibracional. Ahora bien, si tales procesos son solo observados desde el punto de vista de la intelectualidad, dicha postura nos puede representar una difícil solución y, por lo tanto, una negación de nuestra propia capacidad de resolución. Realmente, la transformación de nuestro esquema mental puede originarse por medio de un proceso vibratorio que nos dará la clave de toda incógnita y de la magnificencia de la propia inteligencia regeneradora. Estamos hablando de una inteligencia subliminal que, como seres humanos, llevamos intrínsecamente en nuestro interior mental. Nuestra mente, al igual que un fiel espejo que refleja nuestra imagen tridimensional, actúa en doble dispersión permitiéndonos un estado completo de comprensión y de reafirmación de nuestra propia esencia evolutiva. Tendremos también constancia del estado hipnótico o virtual en el que nos movemos por este espacio tridimensional. De alguna forma modificable cuando se saben usar las claves necesarias o convenientes. Pudiendo señalar que la regeneración de nuestros cromosomas, de nuestro sistema adeneístico, dependerá en mucho de nuestra vibración

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