TSEYOR, Confederacion de Mundos Habitados de la Galaxia

Archivo para febrero, 2018

Cuento Cósmico: El meteorito que trajo la semilla del Castaño

CUENTO CÓSMICO: “EL METEORITO QUE TRAJO LA SEMILLA DEL CASTAÑO”

Del libro de cuentos de Tseyor: http://tseyor.org/biblioteca/libros/los-cuentos-de-tseyor.html

Precisamente una de las ideas que quería plasmaros también, a modo de parábola, o de cuento, es aquella de la partícula. De aquel meteorito, o nube de meteoritos, o rocas espaciales, procedentes de aquel Sol que se extinguió, del cuento anterior del Planeta Negro. De las partículas de meteoritos, “que navegan aún hoy por el espacio sideral”, como así terminaba el cuento.

Una de esas partículas, de esos trocitos de roca cósmica, penetró en el planeta Tierra cayendo en buena tierra, y fructificando. Y en esa porción de Tierra preparada para acoger al meteorito, esa pequeña piedra en sí llevaba una semilla. Esa semilla germinó en la tierra dando paso a un árbol. A lo que es hoy un hermoso Castaño.

Ese castaño, con sus correspondientes ramas y hojas está dando sus frutos. Y ese tronco del castaño, y esas ramas, y esas hojas, y esos frutos, están aquí diciéndonos que hemos de empezar a pensar que, como el Castaño, todos tenemos cabida en ese árbol. Porque cada rama, cada hoja, cada fruto, somos cada uno de nosotros. Todos nosotros formamos, pues, un hermoso castaño, y gracias a todos, ese castaño tiene forma.

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También, reflexionar sobre que esa semilla que atravesó la
atmósfera y se vinculó al planeta Tierra dando cabida a ese castaño, vino
con todas las partes correspondientes, y algunas de esas partes llevaban
en su seno también la negatividad, y de hecho la llevan.
Porque del Sol que se apagó, que de tanto alumbrar ya no tenía
dónde alumbrar, sucedió este hecho precisamente porque había una
discrepancia en su entorno. Y esa semilla trajo consigo también
discrepancia.
Ese árbol, ese hermoso castaño que a todos nos acoge y da sombra,
y fruto, y por lo tanto alimento, tiene también ramas que tal vez no
procedan de igual forma. Precisamente porque llevan también inscrita la
discrepancia. Y estas ramas, algún día deberán cortarse para servir de
abono a otras semillas, de ese mismo fruto que está dando el árbol, el
castaño, Tseyor.

“El Castaño tiene unas connotaciones universales. Del Castaño parten todas las directrices hacia la consolidación de la Tierra y, en conjunto, todos los bienes que en ella pueblan. El Castaño antiguamente se conocía como la especie vegetal más próxima al universo holográfico, en relación a sus raíces. Raíces que conforman un intrincado laberinto, que penetran profundamente en la tierra y absorben aquellas sustancias que van a hacer posible que posteriormente alimenten la parte externa de esa tierra en la que ha nacido y se ha criado. En un ámbito aún mucho mayor en relación al cosmos, el Castaño simboliza la interrelación que existe desde el propio fractal hasta el universo más recóndito. Esas raíces del fractal se multiplican y se enraízan a través de un alimento que es la energía, y esa energía se distribuye posteriormente a todo el universo dotándole de la necesaria correspondencia holográfica. Que esto quiere decir interrelación entre todos los planetas y el conjunto de universos y multiversos que lo pueblan. Así en el Castaño aparece el árbol genealógico, o mejor dicho, la plataforma o estructura simbólica con la que el cosmos se diseña. Y partiendo de ese fractal o árbol genealógico o espiral adeneística, se suministra alimento hacia todo el universo conformado y manifestado” (Shilcars), Comunicación interdimensional núm. 73, párrafos 2-5.

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