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Archivo para la Categoría "Curso Holistico Tseyor: Las doce esferas del universo"

CUENTO DEL PEQUEÑO CHRISTIAN

CUENTO DEL PEQUEÑO CHRISTIAN

Com. 161 (7-12-2007)

Primera parte

Amigos, hermanos, atlantes todos, buenas noches, soy Shilcars del planeta Agguniom. Como siempre a vuestro servicio humildemente.

Y, previendo que hoy va a ser prácticamente una exposición literal más bien afirmada en un contexto fantasioso, ilusorio, como aquellas exposiciones que alrededor de la lumbre vuestros antepasados celebraban en comunión, imaginando proezas y hazañas muchas veces fantásticas y totalmente inventadas, pero que conseguían con su narración entusiasmar y elevar el ánimo de los oyentes, hoy, por ser el día que es, podríamos, con vuestro beneplácito, hacer una incursión en este mundo de fábulas explicando un cuento.

Y, por qué no, un hecho que también puede estar celebrándose ahora mismo. Por cuanto no tiene otro sentido que llevar a vuestros corazones y a vuestro pensamiento, la idea de la eternidad, del aquí y ahora.

Así pues, en este contexto y con vuestro permiso, como digo, vamos a dejar de lado la tónica general e introducirnos en este mundo de ilusión, como si fuésemos niños adultos, y vamos o podremos relatar una realidad muy constatable por cierto en estos tiempos que corren.

Aunque, en realidad, la psicología de los elementos que intervienen forman parte de esta majestuosa presentación cósmica, con unos ingredientes enraizados en una composición o melodía cósmica. Es por eso que siendo como es hoy 7 de diciembre, un 7 de diciembre que cabalísticamente podríamos equiparar a un 25 de diciembre, con toda la resonancia cósmica que dicho número y fecha puede representar, podríamos empezar exponiendo nuestro relato, y confío en que a todos nos parecerá interesante e instructivo.

El presente relato consta de cuatro tiempos. Cuatro escenografías que como es natural en su realidad podrían representarse instantáneamente. Porque se suceden las cuatro en un mismo instante.

Claro que en este nivel tridimensional es necesario darlas por separado para que la mente pueda coordinar y discernir cada planteamiento. Porque simultáneamente aún no es posible para unas mentes como las vuestras, que necesitan del espacio tiempo para coordinar adecuadamente.

fogatacuento

 

(Primer Tiempo/Mundo I)

 

Así, en el primer acto que se formaliza justamente 7 minutos antes de la venida del rayo sincronizador, se representa un escenario en el que aparecen unos personajes.

Se trata de un hombre y una mujer. Localizados en una habitación de hotel en la que furtivamente se han reunido para el amor. Para disfrutar de mutua compañía una vez más, como lo han venido haciendo en los últimos años.

En esa habitación se hallan, pues, Magda, una chica soltera, enamorada de su superior, jefe de la empresa en la que ambos trabajan, y que a escondidas de una relación matrimonial por parte del caballero, en este caso Joseph, estudian ambos la geografía anatómica y sus relaciones amorosas, con mucho respeto, con mucho amor. Y siempre confiando en que la llama del amor no se extinga.

Pero hoy va a suceder algo muy especial y que va a marcar definitivamente sus vidas y la relación de dicha pareja.

Acto seguido, Joseph llama por teléfono a su esposa diciéndole que se encuentra retenido en un aeropuerto de otra ciudad muy distante de la que está llamando.

Problemas atmosféricos, le cuenta, le impiden estar esa noche con ella, y con su hijo de pocos meses de edad, su pequeño Christian[1]. Tan pronto se resuelvan las circunstancias que le retienen en el aeropuerto, emprenderá viaje a casa. Y así termina esa primera exploración.

El caso es que esta vez Joseph está decidido plenamente a terminar con la relación extraconyugal. Y lo tiene ahora muy claro. Entiende que ama verdaderamente a su esposa, y que la misma no se merece esa gran mentira. Escenificada solamente por el puro deseo, y en la creencia de que su relación extramatrimonial se debe al amor. Eso mismo se lo contará a Magda.

Magda es una mujer que en realidad no ama verdaderamente a Joseph, y sí fascinada, y más aún después del nacimiento del hijo de este, Christian, que no sabe el porqué ha alterado tanto su psicología que hasta se siente mucho más ligada al pequeño.

Y está luchando desesperadamente por mantener la relación. Incluso es capaz de cortar la que une a Joseph con su esposa Mary, con tal de unir su vida con un hijo que no es su hijo, pero que lo siente como si fuese ella misma quien le hubiese dado vida.

Joseph le cuenta la situación, y ella se desmorona. No entiende el porqué. Después de tantas promesas e ilusiones, el espacio que ha creado para ella misma se desvanece.

Pero Joseph le está hablando de corazón. Porque Joseph en este momento ha comprendido verdaderamente el lazo que le une con su mujer, con su esposa, y con su bendito hijo Christian.

En ese momento de comprensión, que tal vez se haya debido a una última asignatura pendiente, Joseph se ve sorprendido verdaderamente…

Hace entrada el rayo sincronizador, iluminando toda la estancia con un potente estruendo. Una gran luminosidad que consigue desintegrar plenamente a las dos criaturas que en ese momento están hablando, y reconociéndose en un aspecto y otro de su gran realidad.

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(Segundo Tiempo/Mundo II)

 

En este momento aparece un nuevo cuadro u escenario. No hace falta decir que en un mundo paralelo al anterior, y que al mismo tiempo se ha ido registrando simultáneamente con el primero.

Ahí aparece como escenario un restaurante. En dicho lugar, sentadas una enfrente de otra, en una mesa en la que están tomando café, se hallan Magda y Mary.

A ambas les une una gran amistad. Desde pequeñas han vivido juntas y disfrutado de mutua compañía, una compañía de amistad muy pura. Hasta que llegado un momento sus vidas se dividieron. Por una parte, Mary se casó con Joseph, y Magda continuó sola buscando nunca supo qué. Aunque ahora lo tenía muy claro, clarísimo. Amaba profundamente a Mary.

Y así le habló a Mary. Le comunicó el gran amor que sentía por ella, que era más que amistad. Y le propuso al mismo tiempo unirse las dos en pareja, vivir juntas. Y todo ello porque Magda entendía que había un componente común que las podía unir, que era el pequeño Christian.

Así que Magda se expresaba de esta forma y le pedía que obviara la presencia de Joseph. Que ellas dos podrían llevar adelante el hijo. Que dos mujeres serían dos madres perfectas para educarlo y que, como el cariño de las madres, no hay ningún otro cariño que pueda compararse.

Mary, mujer centrada, a pesar de querer muchísimo a su amiga de la infancia, no podía aceptar tal proposición. Si bien podía entender sus circunstancias y por eso la disculpaba.

No es que Mary viese mal una unión de este tipo, cuando dos seres humanos se quieren y se aman, pero últimamente, y muy especialmente después del nacimiento de su hijo Christian, algo importante había pasado en su vida que la unía mucho más a esa tríada entre Joseph, Mary y Christian.

Por un instante comprendió lo sagrado de ese triángulo de amor. Lo entendió profundamente, y le dijo: “No, lo siento”. De pronto, una luz procedente del exterior, un gran rayo de luz, iluminó el local y todo desapareció. Los personajes se esfumaron.

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(Tercer Tiempo/Mundo III)

 

En el tercer acto aparece una escena que podríamos considerar de dantesca. Dolorosa especialmente para sus protagonistas. En este caso, tenemos a Magda enferma. Muy enferma en la cama, agonizando. Siendo acompañada por unos padres amorosos, resignados a la pérdida de su querida hija.

Sus padres, Joseph y Mary, están observando la agonía de su hija

Magda. Aquella niña que desde muy joven quiso conocer mundo. Porque el que le habían preparado sus padres le resultaba pequeño. Insuficiente ante las ansias de vivir en libertad, y por conocer otros pueblos y ciudades. Y en su deambular, algunas veces erró y otras aprendió profundamente.

Aunque un día, un día de locura de amor, llegó a producirse algo maravilloso, y que en estos momentos estaba durmiendo plácidamente en la otra habitación, junto a la que ella estaba agonizando. De esa locura de amor tuvo un hijo, Christian, un niño hermoso donde los haya.

Y en su lecho de muerte pensó que había valido la pena conocer el mundo y pasar tanta fatiga, tanto sacrificio, y de que en sus momentos finales comprendiese perfectamente el sino de su vida: que no era otro que tener a su hijo Christian. Por lo tanto podía morir en paz.

A su hijo nada le iba a faltar por cuanto tenía a sus queridos abuelos, que podrían ocuparse perfectamente de su educación y crecimiento.

Y por eso, en ese momento de comprensión, cual chispazo de consciencia pura, algo pasó también en esa habitación que se iluminó completamente, y de tal fuerza fue su vibración, que los personajes se desvanecieron, quedando todo a oscuras, en la nada.

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(Cuarto Tiempo/Mundo IV)

 

Y ahí aparece el cuarto acto. Que en parte lo dejaremos inconcluso para que todos vosotros podáis añadirle aquello que más convenga a vuestro concepto o idea.

Pero básicamente se presenta ahí un espacio, un mundo paralelo de mucha más vibración. Un mundo luminoso en el que habitan miles de seres, miles de atlantes, millones. Infinito su número.

Allí todos están viviendo en armonía, en equilibrio. Por aquí y por allá grupos hablando, debatiendo, organizando incursiones en otros mundos. Porque claro está, estamos hablando de un mundo renovado, un mundo superior. Diferente a los otros tres anteriores de menor vibración.

Este mundo actual en el que estamos ahora es un mundo en el que las mentes atlantes poseen el don de la clarividencia, es un mundo en donde todos conocen y reconocen perfectamente su capacidad. Y se reconocen en infinitas vidas simultáneas.

Ahora están todas sus réplicas unidas, como si desde ese punto empezara una nueva proyección cósmica, o en este caso debiera empezar una nueva aventura cósmica.

Todos contentos y felices porque han llegado de unos mundos en los que la oscuridad era patente y evidente. Y al final, liberados de dichas limitaciones, aparecen con unas mentes realmente prodigiosas.

Y en uno de estos grupos se hallan presentes los personajes que antes hemos citado. En primer término, el pequeño Christian. Un ser muy especial, de una gran vibración, poderosa, terriblemente poderosa, y que se acerca a Mary, a Joseph y a Magda, y les dice:

“Muy bien, lo habéis hecho muy bien. Ha sido una gran prueba.

Podemos estar satisfechos. Os propongo una nueva aventura, pero esta vez de otro nivel. Tal vez más conscientes pero no dejará de ser una aventura. Para ello voy a necesitar, o vamos a necesitar, 12 voluntarios más…”.

Y aquí se acaba el cuento, de momento claro está.

niños

Amigos, pensad, fluid…

Sed muy felices porque en realidad el pequeño Christian está ofreciendo a sus colaboradores, a sus hermanos menores, la posibilidad de una incursión en una época que podríamos situar muy bien en un 25 de diciembre.

25dic

 

[1] Cuando aludimos al pequeño Christian lo hacemos como representación del Cristo Cósmico, del Amor universal y Real.

Tomado del libro los cuentos de Tseyor, disponible en la biblioteca Tseyor

http://tseyor.org/biblioteca/libros/pdf/Los%20cuentos%20de%20Tseyor%20A4%2016ed.pdf?dl=1

*Imágenes de Internet, si alguien tiene algún inconveniente favor de indicamerlo y será remplazada

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Sincronización analógica del 1 al 7

Analogia 1 a 7

 

La oración de Noiwanak dada por el Cristo Cósmico nos protege y sirve para bendecir los alimentos

Cada color corresponde a un estado vibratorio concsienciativo, el cual se ve reflejado en el color de la irradiación (aura) de la persona.

Descargarla en Word

Cuento de la Tortuga sin pelo

Cuentan que un día se encontraron en el campo una anciana tortuga y una joven liebre. Digamos que la Liebre hacía ya mucho tiempo que tenía interés en hablarle y tratar de averiguar ciertas incógnitas que tenía, con respecto a la tortuga.

No solamente tenía preguntas qué hacer, sino que además sus mismas incógnitas ya provenían de sus antepasados. La Liebre recordaba que ya sus abuelos se habían formulado preguntas con respecto a la tortuga, a su forma, a su conformación física. Y de los abuelos se había transmitido a los padres y de los padres a ella misma. Y resultó de ello, de esa inquietud, la oportunidad de tratar el tema.

Habló con la anciana Tortuga y le expuso sus planteamientos, que eran a su vez los de sus congéneres -en la madriguera no se hablaba de otra cosa desde hacia ya muchos años- y era que no entendían como ellas, las liebres, podían disfrutar de un pelo suave y agradable al tacto, de unas grandes orejas para poder oír incluso cómo las serpientes se arrastraban a cientos de metros de distancia, y también que disponían de una visión que les permitía observar a larga distancia, y de un cuerpo ágil, con largas patas, que les permitía brincar y correr a gran velocidad.

Y le preguntó a nuestra Tortuga que por qué ella era diferente.

Tortuga Sin Pelo

-¿Acaso porque tienes, le preguntó, una piel muy delicada dispones de un caparazón para protegerte, proteger dicha piel? ¿Acaso tienes las patas cortas porque el mismo caparazón no te las deja crecer debidamente? ¿Será fruto de algún gen o error genético que ha resuelto darte ese aspecto, o te ha dado ese aspecto tan raro y distinto a nosotras, las liebres?

A lo que la anciana tortuga, después de haber conocido a muchísimas más generaciones que la propia liebre, dada su edad, sabiendo también que dichas preguntas se las hacían constantemente de generación en generación, como que las mismas, para la propia Tortuga, eran poco objetivas, no tenían sentido, siempre les contestaba con evasivas, o bien les decía, como así lo hizo, con un: -Tal vez. En una indefinición constante.

La Liebre insistió:

-En verdad, Tortuga, ¡nunca nos aclaras nada! Te preguntamos y nunca explicas nada. Nos dices: “tal vez…” y quedamos igual. ¿Será verdad?, ¿será mentira? ¡Y nosotros queremos respuestas, queremos saber cómo puedes ser tan diferente a nosotras!

Entonces, la Tortuga contestó:

-Mira, yo solo sé o puedo decirte que no tengo temor a las serpientes cuando pasan por mi lado. Y creo que no debo ser bocado apetitoso para ellas, debo resultar indigesta, pues ni me miran. Incluso a veces me hacen de lado. Y de los depredadores no tengo que huir, no necesito patas para correr a gran velocidad, pues tengo mi coraza, me refugio en ella. Y así voy viviendo. ¿Qué más puedo indicarte?

Y la Liebre insistiendo…

Y la Tortuga, pensando esta vez que no podría quitarse de encima tan fácilmente a una joven Liebre curiosa, mordaz e insistente…

De pronto, la Tortuga se dio cuenta que sí, que tal vez podría traerles respuesta, a ella y a los de su madriguera, a sus congéneres, y así definitivamente la dejarían en paz. Y pensóque por intentarlo no iba a perder nada.

Sugirió a la Liebre que si quería saber más de ella, llegar a entender todas esas cuestiones que su mente no comprendía, al menos en su nivel, que siguiera a su lado, que pasearan juntas.

Comprenderéis que para la Liebre, su curiosidad, sus ganas de saber, fueran muy superiores al esfuerzo que representaba ir al lado de una anciana y lenta Tortuga, eso requería paciencia. Pero pudo más su afán, su anhelo por conocer y saber. Y se adaptó al caminar de la Tortuga.

Durante ese día, durante doce largas horas, andando por el campo a paso de tortuga, claro, fueron observándose. A cada paso, la Tortuga la miraba de reojo, y la Liebre observaba a la Tortuga.

Y pasito a pasito, lento, sin prisas, porque eso sí, no había prisas, no podía haberlas, porque quien marcaba el ritmo era la anciana y lenta Tortuga, pasaron todo el tiempo.

Aunque sucedió algo muy curioso. Y es que sin darse cuenta anduvieron en círculo. Y al cumplirse el tiempo, en el último paso que dieron llegaron al punto del que habían partido, por tanto llegaron al mismo sitio. Mas hicieron un recorrido que les permitió, especialmente a la Liebre, a esa joven y ágil Liebre, conocer a fondo, porque pudo hacerlo, a la Tortuga y comprenderla.

Y así fue como de pronto la Liebre preguntó a la sabia Tortuga:

-¿Acaso no será que la madre naturaleza no te ha dotado de pelo, de largas orejas…, porque no ha querido que seas una liebre?

Y la Tortuga, la anciana, lenta, pero sabia Tortuga, con una sonrisa de oreja a oreja, habiéndose dado cuenta que la andadura había servido para algo, especialmente para ambas, contestó:

-Tú lo has dicho.

Amigos, hermanos, este cuento que parece puede terminar en este punto, en realidad no termina, hay más. Pero Shilcars no lo va a descubrir, no tendría sentido. Las preguntas sobre este algo más del cuento habrán de salir de vuestro corazón, de vuestra curiosidad de niños, de vuestro anhelo, que no deseo, por saber.  Y espero que podáis formular la pregunta adecuada, objetiva y, con el respeto, merecido respeto que todos nos merecemos, a vosotros mismos os podáis decir, también: “Tú lo has dicho”.

Dedicado en especial a nuestro hermanito Templario Atlante Parte PM de 16 años y a todos los peques de tseyor.

Apuesta AtlantePM

Libro de cuentos de tseyor en PDF:http://www.tseyor.com/biblioteca/libros/pdf/loscuentosdetseyor.pdf?dl=1

Web de tseyor:  http://www.tseyor.com/

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Comunion

comunionLo representativo es tan solo un símbolo. Com. 250 www.tseyor.com

Cuento sanando las heridas de la Tierra

Cuento sanando las heridas de la Tierra

Tenemos un joven, que está caminando por fuera de una cueva, y esta  cueva representa una herida, una herida en el planeta Tierra. Esta herida está sangrante, se ve la lava correr por debajo de esta herida.

Y el joven pasa por delante de esta herida del planeta visible en el interior de la cueva, y siente un gran impulso interno, una necesidad imperiosa de hacer algo, de realizar alguna tarea. No sabe exactamente qué es, pero siente que tiene que hacer algo. Así que va a esta cueva donde se encuentra está herida del planeta. Y se le confirma, al entrar, que tiene que hacer algo.

Así que empieza a concentrar su energía, así como cuando creamos nuestra esfera azul, y le da forma de un tabique. Y pone todo su empeño, todo su corazón, y toda su energía, y todo su amor para hacer este tabique. Y lo pone allí en donde está esa herida del planeta Tierra, cumpliendo con esa necesidad interna que sentía en aquel momento de hacer algo.

Y el joven nunca se preguntó, ni le importo cuán grande es la herida del planeta, ni en cuanto tiempo le iba a llevar realizar esa tarea. Tan sólo dijo “no me puedo quedar con las manos cruzadas, tengo que hacer algo”. Internamente, ese era el llamado que sentía en su interior. Así que salía otra vez de la cueva.

Y cada día que pasaba, él sentía que tenía que hacer algo, así que cada día concentraba su energía, le daba forma de tabique, iba y lo ponía, y cada día lo ponía y lo ponía….

Y todas las personas que pasaban por allí, por ese camino, se le quedaban mirando. Muchos lo hacían de una forma extraña. Y alguno que otro, pasando mucho tiempo, se encontraba con alguna persona curiosa que le decía, “pero, ¿qué estás haciendo tú allí?”. Y él ya le contaba cuál era su plan, cosa que le llamaba mucho la atención a esta otra persona curiosa. Y ella le contestaba “bueno, te voy a acompañar”.

Entonces resulta que, un día, este joven va con otra persona, con un invitado, a poner su tabique. Le enseña cómo se hace la preparación de la energía y detalles… Darle el molde a la energía en forma de tabique. Y a partir de ese día van las dos personas y ponen un tabique en esa herida del planeta Tierra, y así van pasando los días…

Y a veces iban más personas curiosas, como esta que fue en aquella ocasión, pero resulta que tras estar poniendo el tabique durante un tiempo, se les quita la curiosidad, y ya nunca más regresan, no se les vuelve a ver por allí.

Otras veces, algunos ponían su tabique junto con el joven y se olvidaban. Solamente habían ido por curiosidad… pero ya habían dejado allí su impronta energética. Fueran muchos o pocos al joven no le importaba, cada día él iba, hacía su tabique  y lo ponía, con o sin acompañantes.

Paso más tiempo, hasta que un día, tuvo mucha suerte. Fue un golpe de suerte, pues al salir de la cueva, cuando preparaba su nuevo tabique, se encontró con una chica. Era una joven a la que le explicó cuál era su objetivo, como siempre había hecho con todas las personas, de forma muy paciente y sin cansarse. Porque él sabía cuál era su objetivo, pero no sabía qué tiempo le iba a llevar, aunque nunca se rendía. Nunca se rendía, y cada día iba y ponía su tabique.

Esta joven le comprendió perfectamente en lo que estaba haciendo, y le dijo “wow, que padre, pues yo también lo voy a hacer”.

Desde entonces ya teníamos a una pareja que, cada día, iban y ponían su tabique, iban y ponían su tabique. Sin cansarse…

Pasó más tiempo, e igual seguían yendo y viniendo personas curiosas, o incluso personas que intentaban estropearles el trabajo, escupiéndoles, maltratándolos, aventándoles piedras o diciéndoles “saben qué, ¡ustedes están bien locos!” y pasaban de largo.

Pero a ellos no les importaba. Cuando veían que en su lugar había manifestaciones de inconformidad, las hacían a un lado y volvían a hacer su tabique, y lo volvían aponer cada día, cada día…

Hasta que un día se encontraron, afuera de la cueva, a otra pareja que iba pasando por allí. Ellos comprendieron perfectamente su plan, su objetivo y se unieron a esta pareja inicial. Y cada día iban a poner su tabique de energía, cada día…

Y pasó más tiempo y así se hizo un pequeño grupo. Unas cuantas personas, elementos atlantes, que no podían ignorar esa necesidad interna, y cada día iban y ponían su tabique…

Resulta que paso mucho más tiempo, pero ya había un puñado de elementos, que con el tiempo fueron llenando ese hueco, esa herida del planeta, esa cueva.

Hasta que un día pusieron el último tabique, y ese día fue el día en que se sano completamente esa herida de la Tierra.

Y si viéramos la cueva desde fuera, veríamos que cada tabique colocado es de un color diferente, representando la diversidad de las personas que, aun cuando fuéramos tan distintos, fuimos colocando nuestro tabique.

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El muro de colores representa la diversidad, que cada día se había unificado para conseguir la sanación de esta área del planeta Tierra.

Y había patrones de todos los colores que predominaban. Y el joven sabía exactamente cuál era su patrón, pero solamente él lo sabía. Y así también los otros hermanos que habían colaborado con él. Pero sabían que no tenían por qué andar diciendo “hey, este es mi color”. Tan solo en humildad y silencio, cada cual se sentía feliz, porque sabía que ese patrón de color que había predominante era el suyo.

Y había unos colores que predominaban más que otros, pero también había unas zonas, unas piezas que eran de un único color. Y que nada más se veían en ese punto, fundamental para sostener un pilar, lo que representa también que todos somos importantes, sin importar la cantidad de ladrillos que hayamos colocado, aunque haya hermanos que un día están aquí  y que al otro ya no, pero nos han dejado su ladrillito.

Y habrá otros hermanos que tengamos un color más predominante en esta cueva pero, igualmente, no hay por qué sentirse superiores, para nada. Todos somos iguales, tanto el que ha puesto un pequeño ladrillo para que se sostuviera un pilar, como aquellos que han colocado una gran cantidad de ladrillos energéticos.

Pues resulta que se terminó por fin de colocar el último ladrillo, con una diversidad de colores increíble. Y ese día se sanó esa herida.

Y entonces el pequeño puñado de hermanos que había conseguido sanar el planeta, empezó a colocar allí sus casas, y empezó a colocar sus granjas, sus alimentos.

Y resulta que en ese lugar era el único sitio en donde se respiraba aire limpio, había alimentos, tenían cobijo, casas, nunca les falto nada y todo siempre lo tenían. Así que allí se empezó a construir la primer sociedad armónica de este hermoso planeta Tierra.

Entonces resulta que la noticia se empezó a expandir por las zonas aledañas. Y un día pasaba otra persona por allí, otro curioso que fue y les preguntó “¿oigan, pero cómo lo habéis hecho para construir esto?, ¿cómo es que se les ocurrió?, ¿cómo consiguieron sanar una herida tan grande del planeta Tierra?”. Porque era una cueva enorme, enorme… que era de pensarse que llevaría años, o que sería imposible que una sola persona pudiera haber hecho algo para sanar esa herida. Las personas de fuera no podían entender, comprender, cómo fue que un pequeño puñado de personas había conseguido algo tan grande como sanar el planeta Tierra.

Y le fue contada la historia, y aquella persona que pasaba por allí, se quedó impresionada. Así que después fue y conto la historia a otro.

Y apenas sin darnos cuenta del otro lado del planeta Tierra, en otra herida del mismo, otro pequeño puñado de personas, de elementos atlantes, de hermanos que se conglomeraron para poder conseguir esa unidad, empezaron a construir entre todos, imitando al primer grupo que ya lo había conseguido, la sanación hacia el planeta Tierra, igual que se juntó este pequeño puñado y empezaron a sanarla.

Y sin apenas darnos cuanta ya había otro grupo que lo había conseguido, otro pequeño puñado de elementos.

Y así se empezó a esparcir la noticia por todo el mundo, hasta que, pasado un tiempo más o menos considerable, se veía que había varios núcleos, donde el planeta Tierra estaba perfectamente bien sanado.

Y las sociedades armónicas estaban en auge.

Notas:

* Entregado en por los HM del pulsar sanador de Tseyor en la nave durante un sueño/ extrapolación en Julio del 2013

Como nota personal: Esta experiencia me fue entregada porque en ese tiempo nos encontrábamos atravesando por unas duras pruebas de hermanamiento y unidad grupal, en aquel tiempo muchas ramas del castaño sucumbieron ante la tormenta, quedando únicamente las más fuertes y firmes en el sendero.

** El castaño es signo representativo del egregor de tseyor, y al hacer alusión a las ramas caídas, nos referimos a hermanos que decidieron abandonar el camino en tseyor para ir por otro que a su parecer era más adecuado, sin embargo nos dejaron su impronta energética con la cual seguimos construyendo nuestro camino. Ver Homenaje a ramas caídas del castaño

***El dibujo es una composición fotográfica (realizada con las fotos enviadas por nuestra hermana Predica  Corazon PM) en combinación  con una ilustración digital realizada por mi persona.

Nave estrella de Tseyor

NAVE ESTRELLA DE TSEYOR
FLOR BELLA QUE LUCES EN EL FIRMAMENTO
QUE NOS ACOMPAÑAS,
QUE NOS HACES MIRAR HACIA ARRIBA,
EN LAS NOCHES ESTRELLADAS.
NAVE DE SABIDURÍA,
NAVE DE COSAS NUEVAS Y ANTIGUAS,
SERES BELLOS, LLENOS DE LUZ
EL AMOR ESTA EN USTEDES,
IGUAL COMO EN NOSOTROS
Y EN MI
BENDITOS LOS HERMANOS QUE LA GUÍAN Y COMANDAN
SOMOS UNO,
ESTAMOS EN EL TODO,
DE ALLÍ NOS CONOCEMOS,
ALLÍ NOS ENCONTRAMOS,
CORAZÓN CON CORAZÓN,
VIBRANDO AMOR CONSCIENTE,
ESPERANDO EL DÍA
EN QUE PODAMOS DARNOS FÍSICAMENTE
UN ABRAZO DE LUZ
EN MEDIO DE LAS ESTRELLAS

CON AMOR
HABLAR DEL AMOR LA PM

Nave Tseyorjpg

 

Canción dedicada a la Nave de tseyor (los derechos corresponden a sus correspondientes autores)

 

Mensaje de la confederación para los tiempos finales Shilcars

Mensaje de la confederación para los tiempos finales Shilcars

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