TSEYOR, Confederacion de Mundos Habitados de la Galaxia

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VIAJE A LAS ESTRELLAS – Notas sobre filosofía Cuántica Tseyor 30

Fragmento del libro original

http://tseyor.org/biblioteca/libros/filosofia-cuantica-la-microparticula-como-pensamiento-trascendente.html

30. VIAJE A LAS ESTRELLAS

La clave de la teletransportación, ese viaje hacia un mundo o universo imaginario pero del todo real, ese traspaso a lo que ya se empieza a reconocer como micromundos, está al alcance de todos. Pensando, además, que será razonable que antes de que se visiten físicamente nuestras naves y mundos, el ser humano deberá reorganizar convenientemente su mente y arquetipos. Así, el primer paso que dar puede ser el conocer nuestros mundos a través de la extrapolación mental, de unos viajes imaginativos en el cosmos holográfico del fractal o micromundo. Tal vez sea complejo o difícil llegar a entender todo esto. Lo cierto es que no puede llevarse a cabo una relación física, como es la del tipo que estamos hablando, si antes no se cubren unos primeros espacios básicos de un nivel infinito, dentro de la conciencia cósmica que nos representa el propio fractal. Se debe ser muy consciente del trabajo a realizar y también de que todo se basa en una preparación adecuada de la mente. Me gustaría centrarme en el aspecto de las energías, del electromagnetismo, y poder así teorizar acerca de cómo nosotros y nuestras naves transgredimos ciertos espacios, trasladándonos a su vez a remotas zonas del cosmos, del cosmos holográfico cuántico. Podemos introducirnos someramente en la mecánica cuántica y hablar del fractal, como eje que va a servirnos para reorientar la mente hacia el contexto del infinito pequeño que, de algún modo, engloba toda la propiedad de un universo mayor o macrouniverso. Nuestras naves son muy sensibles a cualquier arquitectura cósmica y penetran en diferentes zonas dimensionales con mucha facilidad. Y preguntaréis, ¿cómo es posible que un elemento totalmente físico, un vehículo con una estructura concreta y tangible, pueda trascender diferentes espacios moleculares? Y, más aún, ¿cómo es posible que una nave o vehículo reticular con unas especiales macroestructuras, pueda llegar a desenvolverse en un espacio subatómico y prevalecer en sus mismas proporciones y densidades? Por supuesto, sería una de las primeras preguntas que cualquier neófito en la materia podría y debería de hecho plantearse, porque conociendo la magia de esa extrapolación, de esa miniaturización o empequeñecimiento microscópico, podría llegarse a comprender verdaderamente la composición molecular exacta y la base atómica de que se compone. Es más, la descomposición del elemento material mediante una adecuada formulación matemática y siempre desde la perspectiva atómica, llega a alterar todo un macroproceso para reconvertirse en igual proporción, en un vehículo subatómico. Por eso mismo se puede estar en el micromundo y observar las mismas particularidades e idénticas situaciones que en el macromundo. Por eso mismo también, podemos traspasar el umbral de una dimensión determinada, hacia otros puntos del cosmos en cuestión de milésimas de segundo. Ciertamente, es posible alterar atómicamente cualquier proceso físico utilizando adecuadamente las propias leyes cósmicas que, a su vez, intervienen en dicho proceso, y desembocar en una especie de túnel del tiempo. Y, por lo tanto, seguir circulando en distintas frecuencias o traspasos dimensionales o vibracionales. La tridimensionalidad, como composición energética que es, permite que se alteren sus elementos en base a una sabia concepción geométrica y matemática y, por supuesto, con una mente abierta al mundo imaginativo y creativo.

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