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Archivo para la Categoría "Pensamiento"

EJEMPLO DEL PARAÍSO ILUSORIO

EJEMPLO DEL PARAÍSO ILUSORIO

Shilcars, 392, 29-04-2011

campofloresComo en una especie de paraíso estamos todos reunidos. Unos lo ven como un jardín lleno de plantas, flores; otros, como la estructura de una formidable nave plasmática, en cuyo interior puede plantearse cualquier escenario y volverse realidad. Otros, tal vez, lo verán como nada, en un espacio en el que nada existe, pero en cambio notarán la vibración, infinitas vibraciones.

Por lo tanto, para estos últimos les dará igual que sea un jardín, un frondoso jardín lleno de plantas, flores, cascadas de agua, un sol radiante, o bien el interior de una nave en cuyo escenario se representa una unidad de pensamiento. Y digo, les será lo mismo, porque en el fondo lo único que equivale a una realidad es la vibración de las partículas que conforman dicha unidad.

Y en esa extrapolación de pensamiento valdrá la pena prestar atención, porque hay un sinnúmero de pensamientos conformando una amalgama multicolor, con distintos tonos vibratorios, pero que sobresale uno, que es el de la necesidad de enmarcarse en un proceso común de unidad para juntos crear, y recrearnos, escenarios maravillosos.

Esta es la ventaja que tiene el no tener nada, el que nada nos aprisione, nos apegue y nos someta. Porque, lo contrario, cuando estamos pendientes de unas necesidades, de cubrirlas, de unos compromisos sociales, familiares, de trabajo, o de ayuda humanitaria, cuando dichos compromisos llegan a un punto en el que nos someten, y nos esclavizan, entonces perdemos la libertad genuina.

Y luego somos simples marionetas movidos por un sin número de necesidades, todas irreales, todas ficticias pero, haciéndoles caso, en un primer momento nos acallan la consciencia. Sí, acallan solo temporalmente nuestra consciencia porque la misma evoluciona constantemente, vibra, porque así está previsto en la retroalimentación o en el conjunto retroalimentario.

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Y a la par que se ejerce una poderosa transmutación, esta se transmite a la réplica y avanza por ese espacio, que es nada pero que todo lo puede realizar, transformar, recrear y, además, darle forma para que un conjunto de átomos y moléculas pueda creerse temporalmente que reside en un espacio que le es propio, y en una ilusión que volverá a acallarle la consciencia, creyendo que andando por ese espacio ilusorio ya cumple con su compromiso.

Por eso, muchas conciencias, muchas réplicas, están satisfechas, están tranquilas, cumplen con sus obligaciones y, cumpliendo, pues queda uno ya más que satisfecho y así no tiene que preocuparse de nada más, y deja que todo lo demás vaya apareciendo en su pantalla mental. ¡Y ya se verá!

Así, poco a poco, nos dejamos llevar por la ley de entropía. Ella es quien organiza. Organiza las reuniones con nuestros congéneres, nos dice cómo hemos de actuar en comunidad, qué reglas hay que seguir, cómo es mejor comportarse, qué costumbres o hábitos interesa llevar a cabo para no molestar, para que cada uno esté en su cuadradito, en su punto, en el que no pueda molestar a los demás, y así, de alguna forma, tenerlo también controlado.

Así va pasando el tiempo, y nuestra consciencia, nuestra réplica nos envía vibración: frecuencias determinadas que no asimilamos completamente en nuestra psiquis, y crean en nosotros un estado de insatisfacción.

Claro, y ¿por qué vamos a tener dicha insatisfacción, si estamos cumpliendo, si estamos haciendo lo que está escrito, lo que está previsto, y no nos apartamos del guión? Cierto, pero tampoco improvisamos, tampoco intuimos, tampoco imaginamos. Y tampoco nos damos cuenta que la presión entrópica está actuando en nosotros, y nos vuelve cada vez más insensibles, más independientes, más insolidarios, menos creativos.

CREACIONEn suma, nos somete y nos plantea una solución, que es la adecuada para esa entropía, pero no para la realidad de nuestra consciencia, de nuestra esencia, que es la de ir avanzando en el conocimiento del universo, de lo que realmente somos, de ir aprendiendo de la experiencia y del hombre por el propio hombre.

En ese estado, cuando ya hemos sucumbido y ajustado a una necesidad, que nos viene del exterior pero que asumimos como propia, nos adaptamos al ambiente. Como aquel animal que se adapta a la selva y se nutre de los alimentos que en ella encuentra. Y su cuerpo se transforma, de una forma u otra, en función de las posibilidades de dicha selva.

Sí, efectivamente, estamos hablando de una ley muy inteligente, que es la del darwinismo. Allí, en esa “selva”, los elementos que conviven saben, o aprecian únicamente, aquello que les es factible para la supervivencia. Alientan al ganador, y destrozan, y esta es la palabra verdaderamente, al perdedor. El perdedor no tiene cabida en una sociedad en la que prima el mejor.

Siguiendo en este ejemplo, nos encontramos, pues, en un jardín, esta vez ya sabemos que es totalmente ilusorio, pues tampoco es un jardín.

pelearY en ese lugar impera la ley del más fuerte, del más poderoso. En el poder de la élite sin duda alguna sobresale únicamente el más fuerte, el más poderoso, el más guapo, el más influyente, etc. etc.

Pero en ese mismo jardín también hay un pensamiento destinado a los “niños”, a los que realmente les preocupa muy poco esto de la supervivencia, de ser el mejor, de luchar por el primer puesto. Esta mentalidad infantil les hace únicamente jugar, y en ese juego están.

En ese juego un día, por ejemplo, se atreven a crear pompas de jabón, burbujas, o como queráis llamarle. Y empiezan a jugar con dichas pompas de jabón, con sus multicolores formas, redondas, perfectas, frágiles además, que no perduran, pero que mientras están presentes en nuestro espacio visual nos alegran, reconfortan, y a veces también hace que nos preguntemos, cómo algo tan perfecto, como es una pompa de jabón, puede ser tan sencillo de crearse y deleitar los sentidos.

Esos niños jugando, esos niños pequeños y grandes que juegan y en su imaginación creativa dan formas diversas a su entorno, de ese modo tan sencillo y simple como es la amistad, la unidad, el juego, la ilusión por compartir, disfrutan realmente de su entorno, y también de ese paisaje virtual que les ha tocado vivir.

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Más hay un sector en ese mismo jardín que tiene otras normas, otras leyes de obligado cumplimiento. De sus leyes, la primera de ellas, la primera norma, es que únicamente disfrutará del paisaje aquel que sea el mejor, el más hermoso, el más poderoso. Todos los demás se irán equiparando al primero, pero habrá entre ellos cierta separación. Y el resto no tiene derecho o no tendrá derecho a disfrutar de la vida contemplativa, del juego.

Y dicho sector observa cómo los de carácter infantil, esos niños de todas las edades, se recrean en ese fantástico jardín, y no se comprende cómo no teniendo nada, no disponiendo de nada, puedan ser tan felices.

Tampoco entiende que ellos, como élite, teniendo tanto poder, no lleguen a ser felices y se sientan, de alguna forma, desgraciados. Pero piensan que tal vez es mejor sentirse desgraciado con poder, que sin poder.

Y ahí se arma el lío. Hay un desequilibrio. Las elites no son felices, a pesar de que lo “tienen todo” y “disponen de todo”. Y, al no serlo, se proponen entre ellos crear la infelicidad en aquellos inocentes “niños” que sin poseer nada disfrutan y son felices.

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Y les someten, les privan de lo más mínimo para la subsistencia. Les privan de su trabajo, de su alimento, de su educación… Les dejan a su libre albedrío, pero completamente expoliados.

A pesar de ello, los “niños” continúan siendo felices, y ya no saben los de la elite qué hacer, no entienden cómo es posible que sin nada, sin ningún atributo, sin ningún poder, sin ninguna riqueza, pueda haber elementos que sean felices.

Y esa rueda o espiral se complica cada vez más, pues “si son felices no teniendo nada, vamos a someterlos mucho más, para que consigan riquezas para nosotros, bienestar para nosotros, privándoles a ellos de lo más esencial, al fin y al cabo van a continuar siendo felices, igualmente.”

Y la espiral social cada vez gira más aprisa, y llega un día en que el jardín, tan hermoso, habiendo sido creado por la ilusión de unos niños, empieza a perder su color. Las plantas ya no crecen con ese verdor especial, las flores apenas dan colorido al paisaje, y todo se vuelve triste, callado, silencioso, y empieza a morir de alguna forma ese escenario.

La verdad, amigos hermanos, no puede abusarse en extremo. La vida humana se ha hecho para el disfrute de la consciencia. La vida se ha creado para el disfrute de los sentidos de todos los hermanos en unidad, en fraternidad. En el compartir, en el quererse. Para establecer unas mínimas bases, no para prolongarse en el tiempo sino para catapultarse. Unas mínimas bases que permitan el empuje hacia las estrellas.

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Porque si conseguimos, si el ser humano de esta generación, en este imaginario jardín de flores y de niños haciendo pompas de jabón, consigue el ímpetu necesario, esos niños nunca se verán agredidos, sino al contrario aupados por el resto de niños de este gran y vasto universo.

Porque todos esos niños, con ese pensamiento infantil, pero creativo, imaginativo, y cada vez en evolución consciente, irán apoyándose unos a otros estableciendo nuevas relaciones. Y ya podrán compartir otros jardines, porque serán capaces de traspasar de un jardín a otro, de una dimensión a otra.

Sus cuerpos serán tan formidablemente perfectos, que no habrá barreras para ellos. Todo el universo holográfico, y no olvidemos que todo es universo virtual, será para ellos, para el disfrute de sus consciencias. Porque el universo se ha hecho para el disfrute de las conciencias, para el amor, para el compartir.

Desengañémonos, el universo no se ha creado para sufrir, aunque evidentemente muchos os puedan o nos puedan hacer creer que esto es así.

Que la lucha fratricida, que el hambre, la enfermedad, que la miseria de unos es necesaria para que otros funcionen mucho mejor. Esta es la gran mentira, este es el gran pensamiento que nos invade a todos, pero que muchos, muchos millones de seres atlantes en este planeta, han comprendido que no es verdad, que la vida es para disfrutarla, amando, respetando, y sobre todo dando la mano al más débil, ofreciéndole todo, sabiendo que es un hermano, igual por igual, y que hoy le damos la mano y mañana él nos la dará a su vez, y juntos nos catapultaremos hacia el universo.dar-la-mano

Y lo haremos bajo dos vertientes claramente diferenciadas, una la mental, con ella seremos capaces de pasar todas las barreras, superarlas y reconocernos en cualquier estadio; y otra la técnica, la tecnológica, con nuestra mente seremos capaces de crear aquellos elementos propulsores, mejor dicho replicarlos, en función de nuestras necesidades. Y esto ahondará en el descubrimiento del universo interior y exterior del hombre.

Para eso estamos trabajando los de la Confederación, para eso estamos dedicando horas, días, años, llevando esa palabra cósmica, ese mensaje crístico cósmico a vuestras mentes, para refrescar la memoria. Creemos que es nuestra humilde aportación.

Poco más podemos hacer, si de vuestra parte no ponéis más. Y tenéis que poner más, porque vuestra capacidad es infinita. Y ahora es el momento, amigos hermanos de las estrellas, es el momento en que debéis daros cuenta que el mundo es vuestro, que debéis compartirlo, que habréis de saber desapegaros, y sobre todo adaptaros a las circunstancias del momento.

Bien que antes pudieseis disfrutar de lujosas mansiones, de viajes de ensueño, y ahora os limitéis ante la mirada perdida en la pantalla de vuestro televisor, pero si lo hacéis sabiendo que estáis comprendiendo la situación, y que ahora es el momento de adaptarse a estas nuevas circunstancias, descubriréis un nuevo universo.

Earth-Asia Pacific Region

Para vosotros parecerá un nuevo universo, en realidad, no lo será. No lo será porque habréis descubierto que en la intimidad de nuestro pensamiento, cuando nos desapegamos, cuando nos ajustamos a nuestras necesidades y posibilidades, no llega a nosotros la desgracia, sino la libertad.

Cuando existen en nosotros contratiempos, cuando no alcanzamos aquello que deseamos y creemos que en realidad nos ha llegado la desgracia, no es cierto.

Cuando realmente no alcanzamos aquello que deseamos es precisamente porque no lo necesitamos, porque el universo nos está diciendo que demos media vuelta, que miremos hacia otro lado, porque tal vez, y sin duda así es, el queso estará en otro rincón, en espera de ser descubierto.

http://tseyor.org/biblioteca/libros/los-cuentos-de-tseyor.html

*Imágenes tomadas de Internet, Si hay algún problema en que aparezcan aquí favor de informarnos y la misma sera reemplazada.

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Cuento sanando las heridas de la Tierra

Cuento sanando las heridas de la Tierra

Tenemos un joven, que está caminando por fuera de una cueva, y esta  cueva representa una herida, una herida en el planeta Tierra. Esta herida está sangrante, se ve la lava correr por debajo de esta herida.

Y el joven pasa por delante de esta herida del planeta visible en el interior de la cueva, y siente un gran impulso interno, una necesidad imperiosa de hacer algo, de realizar alguna tarea. No sabe exactamente qué es, pero siente que tiene que hacer algo. Así que va a esta cueva donde se encuentra está herida del planeta. Y se le confirma, al entrar, que tiene que hacer algo.

Así que empieza a concentrar su energía, así como cuando creamos nuestra esfera azul, y le da forma de un tabique. Y pone todo su empeño, todo su corazón, y toda su energía, y todo su amor para hacer este tabique. Y lo pone allí en donde está esa herida del planeta Tierra, cumpliendo con esa necesidad interna que sentía en aquel momento de hacer algo.

Y el joven nunca se preguntó, ni le importo cuán grande es la herida del planeta, ni en cuanto tiempo le iba a llevar realizar esa tarea. Tan sólo dijo “no me puedo quedar con las manos cruzadas, tengo que hacer algo”. Internamente, ese era el llamado que sentía en su interior. Así que salía otra vez de la cueva.

Y cada día que pasaba, él sentía que tenía que hacer algo, así que cada día concentraba su energía, le daba forma de tabique, iba y lo ponía, y cada día lo ponía y lo ponía….

Y todas las personas que pasaban por allí, por ese camino, se le quedaban mirando. Muchos lo hacían de una forma extraña. Y alguno que otro, pasando mucho tiempo, se encontraba con alguna persona curiosa que le decía, “pero, ¿qué estás haciendo tú allí?”. Y él ya le contaba cuál era su plan, cosa que le llamaba mucho la atención a esta otra persona curiosa. Y ella le contestaba “bueno, te voy a acompañar”.

Entonces resulta que, un día, este joven va con otra persona, con un invitado, a poner su tabique. Le enseña cómo se hace la preparación de la energía y detalles… Darle el molde a la energía en forma de tabique. Y a partir de ese día van las dos personas y ponen un tabique en esa herida del planeta Tierra, y así van pasando los días…

Y a veces iban más personas curiosas, como esta que fue en aquella ocasión, pero resulta que tras estar poniendo el tabique durante un tiempo, se les quita la curiosidad, y ya nunca más regresan, no se les vuelve a ver por allí.

Otras veces, algunos ponían su tabique junto con el joven y se olvidaban. Solamente habían ido por curiosidad… pero ya habían dejado allí su impronta energética. Fueran muchos o pocos al joven no le importaba, cada día él iba, hacía su tabique  y lo ponía, con o sin acompañantes.

Paso más tiempo, hasta que un día, tuvo mucha suerte. Fue un golpe de suerte, pues al salir de la cueva, cuando preparaba su nuevo tabique, se encontró con una chica. Era una joven a la que le explicó cuál era su objetivo, como siempre había hecho con todas las personas, de forma muy paciente y sin cansarse. Porque él sabía cuál era su objetivo, pero no sabía qué tiempo le iba a llevar, aunque nunca se rendía. Nunca se rendía, y cada día iba y ponía su tabique.

Esta joven le comprendió perfectamente en lo que estaba haciendo, y le dijo “wow, que padre, pues yo también lo voy a hacer”.

Desde entonces ya teníamos a una pareja que, cada día, iban y ponían su tabique, iban y ponían su tabique. Sin cansarse…

Pasó más tiempo, e igual seguían yendo y viniendo personas curiosas, o incluso personas que intentaban estropearles el trabajo, escupiéndoles, maltratándolos, aventándoles piedras o diciéndoles “saben qué, ¡ustedes están bien locos!” y pasaban de largo.

Pero a ellos no les importaba. Cuando veían que en su lugar había manifestaciones de inconformidad, las hacían a un lado y volvían a hacer su tabique, y lo volvían aponer cada día, cada día…

Hasta que un día se encontraron, afuera de la cueva, a otra pareja que iba pasando por allí. Ellos comprendieron perfectamente su plan, su objetivo y se unieron a esta pareja inicial. Y cada día iban a poner su tabique de energía, cada día…

Y pasó más tiempo y así se hizo un pequeño grupo. Unas cuantas personas, elementos atlantes, que no podían ignorar esa necesidad interna, y cada día iban y ponían su tabique…

Resulta que paso mucho más tiempo, pero ya había un puñado de elementos, que con el tiempo fueron llenando ese hueco, esa herida del planeta, esa cueva.

Hasta que un día pusieron el último tabique, y ese día fue el día en que se sano completamente esa herida de la Tierra.

Y si viéramos la cueva desde fuera, veríamos que cada tabique colocado es de un color diferente, representando la diversidad de las personas que, aun cuando fuéramos tan distintos, fuimos colocando nuestro tabique.

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El muro de colores representa la diversidad, que cada día se había unificado para conseguir la sanación de esta área del planeta Tierra.

Y había patrones de todos los colores que predominaban. Y el joven sabía exactamente cuál era su patrón, pero solamente él lo sabía. Y así también los otros hermanos que habían colaborado con él. Pero sabían que no tenían por qué andar diciendo “hey, este es mi color”. Tan solo en humildad y silencio, cada cual se sentía feliz, porque sabía que ese patrón de color que había predominante era el suyo.

Y había unos colores que predominaban más que otros, pero también había unas zonas, unas piezas que eran de un único color. Y que nada más se veían en ese punto, fundamental para sostener un pilar, lo que representa también que todos somos importantes, sin importar la cantidad de ladrillos que hayamos colocado, aunque haya hermanos que un día están aquí  y que al otro ya no, pero nos han dejado su ladrillito.

Y habrá otros hermanos que tengamos un color más predominante en esta cueva pero, igualmente, no hay por qué sentirse superiores, para nada. Todos somos iguales, tanto el que ha puesto un pequeño ladrillo para que se sostuviera un pilar, como aquellos que han colocado una gran cantidad de ladrillos energéticos.

Pues resulta que se terminó por fin de colocar el último ladrillo, con una diversidad de colores increíble. Y ese día se sanó esa herida.

Y entonces el pequeño puñado de hermanos que había conseguido sanar el planeta, empezó a colocar allí sus casas, y empezó a colocar sus granjas, sus alimentos.

Y resulta que en ese lugar era el único sitio en donde se respiraba aire limpio, había alimentos, tenían cobijo, casas, nunca les falto nada y todo siempre lo tenían. Así que allí se empezó a construir la primer sociedad armónica de este hermoso planeta Tierra.

Entonces resulta que la noticia se empezó a expandir por las zonas aledañas. Y un día pasaba otra persona por allí, otro curioso que fue y les preguntó “¿oigan, pero cómo lo habéis hecho para construir esto?, ¿cómo es que se les ocurrió?, ¿cómo consiguieron sanar una herida tan grande del planeta Tierra?”. Porque era una cueva enorme, enorme… que era de pensarse que llevaría años, o que sería imposible que una sola persona pudiera haber hecho algo para sanar esa herida. Las personas de fuera no podían entender, comprender, cómo fue que un pequeño puñado de personas había conseguido algo tan grande como sanar el planeta Tierra.

Y le fue contada la historia, y aquella persona que pasaba por allí, se quedó impresionada. Así que después fue y conto la historia a otro.

Y apenas sin darnos cuenta del otro lado del planeta Tierra, en otra herida del mismo, otro pequeño puñado de personas, de elementos atlantes, de hermanos que se conglomeraron para poder conseguir esa unidad, empezaron a construir entre todos, imitando al primer grupo que ya lo había conseguido, la sanación hacia el planeta Tierra, igual que se juntó este pequeño puñado y empezaron a sanarla.

Y sin apenas darnos cuanta ya había otro grupo que lo había conseguido, otro pequeño puñado de elementos.

Y así se empezó a esparcir la noticia por todo el mundo, hasta que, pasado un tiempo más o menos considerable, se veía que había varios núcleos, donde el planeta Tierra estaba perfectamente bien sanado.

Y las sociedades armónicas estaban en auge.

Notas:

* Entregado en por los HM del pulsar sanador de Tseyor en la nave durante un sueño/ extrapolación en Julio del 2013

Como nota personal: Esta experiencia me fue entregada porque en ese tiempo nos encontrábamos atravesando por unas duras pruebas de hermanamiento y unidad grupal, en aquel tiempo muchas ramas del castaño sucumbieron ante la tormenta, quedando únicamente las más fuertes y firmes en el sendero.

** El castaño es signo representativo del egregor de tseyor, y al hacer alusión a las ramas caídas, nos referimos a hermanos que decidieron abandonar el camino en tseyor para ir por otro que a su parecer era más adecuado, sin embargo nos dejaron su impronta energética con la cual seguimos construyendo nuestro camino. Ver Homenaje a ramas caídas del castaño

***El dibujo es una composición fotográfica (realizada con las fotos enviadas por nuestra hermana Predica  Corazon PM) en combinación  con una ilustración digital realizada por mi persona.

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