TSEYOR, Confederacion de Mundos Habitados de la Galaxia

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Homenaje a todos los amigos/hermanos caídos del castaño

Homenaje a todos los amigos/hermanos caídos del castaño

Entre los caídos están los que no encontraron lo que buscaban y decidieron ir por otros derroteros. Amor para ellos.

También hay los que no estaban bien agarrados a su rama y se confundieron. Amor para ellos, no era su momento.

Y amor para quienes nos miran con aires de superioridad y condescendencia… si caída está próxima…

También están los que lucharon para construir un Tseyor mejor y no fueron escuchados. Con eso vieron que este no era su camino y se unieron a los casos anteriores, los que llamamos “caídos” no sé con qué ánimo, allá cada cual. Amor para ellos.

También hay los que no lucharon pero vieron que habría otras opciones, según ellos, más adecuadas y decidieron irse en silencio. Callaron por puro respeto a quienes están en lo que, también según ellos, es lo adecuado. Cada cual con su opinión y la acción correspondiente. Y amor para ellos, amor para todos.

Y amor para las mil razones para no participar, pues no siempre quien no participa está verdaderamente “caído”. (Una pregunta, ¿qué es estar caído y quién puede decir de otro que está verdaderamente caído?)

Este homenaje a los caídos de las ramas del castaño debe quedar vigente en cada uno de nosotros, como recuerdo permanente.

Que encontréis la luz a doquiera que estéis y que el cristo cósmico les muestre y guie sus pasos siempre….

Tseyor somos todos, como Unidad. Y Tseyor es un grupo dentro de esta unidad, por tanto con unas características que le definen dentro de la 3D. Pero en la AD todos buscamos lo mismo, por esto somos Unidad.

Amor y respeto para todos.

hasta otra amigos caidos

Después de Todo….

premios castigos

Dibujo: Apuesta AtlantePM, Texto: Siro de las Torres

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El Amor, la renuncia y la partícula – Notas sobre filosofía Cuántica Tseyor 29

Fragmento del libro original

http://tseyor.org/biblioteca/libros/filosofia-cuantica-la-microparticula-como-pensamiento-trascendente.html

29. El Amor, la renuncia y la partícula

 

Y el Amor, ese Amor al que me estoy refiriendo, ¿qué significa? Sin duda significa renuncia, pero ¿renuncia a qué? Renuncia a estimar como no propias nuestras pertenencias, por ejemplo. Nuestro trabajo debe ir destinado a la entrega, puesto que nada nos pertenece a no ser nuestra propia felicidad. Y, sin duda, nuestra felicidad se ve coronada cuando olvidamos nuestro sentido de la posesión, como nuestros ahorros o nuestro futuro de cara al día de mañana… Cuando nos olvidamos de toda prenda, de todo concepto, de todo objeto material. Cuando renunciamos a todo, excepto a nuestra propia felicidad. Y esto y todo esto a que me estoy refiriendo ¿qué significa? Significa indudablemente que el camino de la felicidad, de la paz, de la armonía, del crecimiento interior, está en no creer en nada material, en no anhelar nada material, nada físico. En la necesidad de llenar ese espacio que ocupa la energía egoica de una posesión, o de un sentido de posesión, y ubicar en su lugar el sentido de la Nada, eso es, de la Espiritualidad. En otras palabras, el camino espiritual se va a dignificar con un trabajo de exploración interior, de autoexploración. Y en su deambular se verá provisto ante todo de un trabajo mental, de un esquema mental adecuado. En realidad, también, el trabajo deberemos hacerlo en una escala superior de pensamiento, y la clave, la situación exacta de nuestro planteamiento o ubicación, está en la partícula. Cuando hablamos de partícula, estamos hablando de pensamiento trascendente. ¿Dónde ubicamos a la partícula? Sin duda en el pensamiento. Porque, ¿qué es la partícula? La partícula es la traducción exacta y mimética de un planteamiento adimensional. Claro, un planteamiento adimensional es un pensamiento que no está dentro de las coordenadas tiempo-espacio. Y entonces, una partícula es vibración y para alcanzar ese estado de vibración lo vamos a recorrer y asimilar a través de un pensamiento. Primero, puede ser un pensamiento inducido, o, para entendernos, a nivel de ensoñación, de un sueño, de una premonición o pensamiento premonitorio, pero en realidad no es más que un pensamiento a un determinado nivel. Por hoy, lo único que dejaría claro es que a través del pensamiento podemos estimular ciertas áreas o zonas neuronales. Y a través del pensamiento, como digo, alcanzar a vislumbrar la suma de pensamientos que en cada instante o acción en el tiempo, pueden estar presentes y patentes en nuestro propio pensamiento. Porque ello significa que dichos pensamientos están en ese momento al abasto de nuestra percepción. Y lo importante es alcanzarlos de una forma indudablemente trascendental. Llegará el momento en que nuestro pensamiento deba sufrir una dislocación, un desmembramiento, un paralelismo. Y habremos de entender, simultáneamente, dos planteamientos diferentes dentro de un mismo espacio tridimensional: el pensamiento subjetivo tridimensional en una área totalmente lógica y determinista y, al mismo tiempo, comprender el mensaje que pueda llegarnos vía partícula, vía pensamiento, a través de un viaje adimensional simultáneo con la tridimensionalidad.

Partículas de la causa y el efecto – Notas sobre filosofía Cuántica Tseyor 19

Fragmento del libro original

http://tseyor.org/biblioteca/libros/filosofia-cuantica-la-microparticula-como-pensamiento-trascendente.html

19. Partículas de la causa y el efecto

 

En el microcosmos se hallan determinadas partículas subatómicas que interfieren ciertos procesos de transformación espiritual. Dichas partículas aparecen con una carga energética doblemente interpuestas con un proceso aleatorio y que significativamente atraviesan un espacio adimensional para permanecer de alguna forma en el hiperespacio y desembocar en una relación causa y efecto, contraria a la general aplicación con la que se establece la trayectoria energética del electromagnetismo. Son fuerzas epicéntricas que señalan cuestionamientos determinados pero que procuran o producen determinadas circunstancias contrarias a la fuerza electromagnética, digamos positiva. Así, la creación de estas dos fuerzas en un espacio adimensional crean el espacio cero, crean la nada. Por eso es importante conocer siempre a través de qué camino avanzamos. Si en el de las fuerzas epicéntricas de signo positivo, o en el de las de signo negativo. Porque las dos parecen adecuadas, las dos son necesarias y las dos nos van a llevar al infinito, al cosmos infinito o absoluto. Pero unas, las primeras, nos van a llevar a través del camino de la comprensión, de la clarificación, de la iluminación, y las otras por el camino de la oscuridad, de la negatividad, de la ignorancia. Así pues, tengamos en cuenta siempre poder iniciar los trabajos en concordancia con nuestro propio ser interior y con las necesidades reales y sinceras que experimentemos en nuestra interioridad. Pero ante todo con la necesidad de poder servir a la energía, de poder servir a los demás. Podemos adquirir mucho conocimiento, pero este debe trasladarse a los demás no como una obligación, no como migajas de pan que se entregan o de las sobras, sino como el de una auténtica entrega, que más bien debe considerarse como participación. Debemos ser lo suficientemente generosos como para saber dar sin esperar nada a cambio. Debemos comprender que nuestro conocimiento no es nuestro conocimiento, es el conocimiento de los demás, es el conocimiento del Todo y, por lo tanto, nada nos pertenece y mucho menos el conocimiento del Todo. Si acaso, aprovechemos ese caudal de energía que nos propicia el propio conocimiento absoluto, para servir de canal o conducto distribuidor hacia las demás ramificaciones o espacios estancos pero comunicados entre sí, como vasos comunicantes, para que la energía pueda fluir favorablemente y de forma continua sin necesidad de cambios drásticos o interrupciones que pueden llegar a distorsionar el fluido energético necesario en todo el macrocosmos. Si tenemos en cuenta que todo lo que vamos aprendiendo y generando a través del uso de la razón, de la reflexión, de la comprensión y tenemos cuidado en mantener esa calidad de pensamiento que he dicho, no habremos de tener otro esquema de pensamiento que no sea el de estar en una determinada posición positiva dentro de un holograma de iluminación, de esclarecimiento y de conocimiento profundo. En cambio, si olvidamos esta sencilla premisa de servir únicamente como portadores o transmisores de la energía, vamos a ir desembocando en un espacio oscuro, el oscurantismo ancestral, que nos va a llevar irremediablemente hacia un túnel de partículas de posicionamiento negativo y, por lo tanto, en un callejón de oscuridad. Yendo a formar parte de esa otra parte, valga la redundancia, totalmente necesaria también para establecer el debido equilibrio en el espacio cero, en el espacio adimensional, en definitiva en la nada.

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