TSEYOR, Confederacion de Mundos Habitados de la Galaxia

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Partículas de la causa y el efecto – Notas sobre filosofía Cuántica Tseyor 19

Fragmento del libro original

http://tseyor.org/biblioteca/libros/filosofia-cuantica-la-microparticula-como-pensamiento-trascendente.html

19. Partículas de la causa y el efecto

 

En el microcosmos se hallan determinadas partículas subatómicas que interfieren ciertos procesos de transformación espiritual. Dichas partículas aparecen con una carga energética doblemente interpuestas con un proceso aleatorio y que significativamente atraviesan un espacio adimensional para permanecer de alguna forma en el hiperespacio y desembocar en una relación causa y efecto, contraria a la general aplicación con la que se establece la trayectoria energética del electromagnetismo. Son fuerzas epicéntricas que señalan cuestionamientos determinados pero que procuran o producen determinadas circunstancias contrarias a la fuerza electromagnética, digamos positiva. Así, la creación de estas dos fuerzas en un espacio adimensional crean el espacio cero, crean la nada. Por eso es importante conocer siempre a través de qué camino avanzamos. Si en el de las fuerzas epicéntricas de signo positivo, o en el de las de signo negativo. Porque las dos parecen adecuadas, las dos son necesarias y las dos nos van a llevar al infinito, al cosmos infinito o absoluto. Pero unas, las primeras, nos van a llevar a través del camino de la comprensión, de la clarificación, de la iluminación, y las otras por el camino de la oscuridad, de la negatividad, de la ignorancia. Así pues, tengamos en cuenta siempre poder iniciar los trabajos en concordancia con nuestro propio ser interior y con las necesidades reales y sinceras que experimentemos en nuestra interioridad. Pero ante todo con la necesidad de poder servir a la energía, de poder servir a los demás. Podemos adquirir mucho conocimiento, pero este debe trasladarse a los demás no como una obligación, no como migajas de pan que se entregan o de las sobras, sino como el de una auténtica entrega, que más bien debe considerarse como participación. Debemos ser lo suficientemente generosos como para saber dar sin esperar nada a cambio. Debemos comprender que nuestro conocimiento no es nuestro conocimiento, es el conocimiento de los demás, es el conocimiento del Todo y, por lo tanto, nada nos pertenece y mucho menos el conocimiento del Todo. Si acaso, aprovechemos ese caudal de energía que nos propicia el propio conocimiento absoluto, para servir de canal o conducto distribuidor hacia las demás ramificaciones o espacios estancos pero comunicados entre sí, como vasos comunicantes, para que la energía pueda fluir favorablemente y de forma continua sin necesidad de cambios drásticos o interrupciones que pueden llegar a distorsionar el fluido energético necesario en todo el macrocosmos. Si tenemos en cuenta que todo lo que vamos aprendiendo y generando a través del uso de la razón, de la reflexión, de la comprensión y tenemos cuidado en mantener esa calidad de pensamiento que he dicho, no habremos de tener otro esquema de pensamiento que no sea el de estar en una determinada posición positiva dentro de un holograma de iluminación, de esclarecimiento y de conocimiento profundo. En cambio, si olvidamos esta sencilla premisa de servir únicamente como portadores o transmisores de la energía, vamos a ir desembocando en un espacio oscuro, el oscurantismo ancestral, que nos va a llevar irremediablemente hacia un túnel de partículas de posicionamiento negativo y, por lo tanto, en un callejón de oscuridad. Yendo a formar parte de esa otra parte, valga la redundancia, totalmente necesaria también para establecer el debido equilibrio en el espacio cero, en el espacio adimensional, en definitiva en la nada.

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Incógnitas, la interrogación como medio para la comprensión – Notas sobre filosofía Cuántica Tseyor 14

Fragmento del libro original

http://tseyor.org/biblioteca/libros/filosofia-cuantica-la-microparticula-como-pensamiento-trascendente.html

14. Incógnitas, la interrogación como medio para la comprensión

EL PRINCIPIO DE INDETERMINACIÓN
Como continuación del tema anterior, decir que poco a poco iremos ampliando conceptos un poco más complejos si cabe. Conceptos básicos con los que poder luego incorporar nuevas matizaciones y llegar a comprender un poco más el significado de la vida, de la muerte física y cómo no, de la trascendencia. En cuántica es un hecho constatable que nada puede comprobarse fehacientemente. Ahí está la paradoja. Podemos comprobar que no sabemos, sabiendo a ciencia cierta que no sabemos. Y si podemos comprobar que no sabemos, sabiendo a ciencia cierta que no sabemos, ahí está un principio de indeterminación que puede llevarnos hacia aspectos más interesantes para la comprensión debida de todo el enunciado cuántico. Así, si no sabemos exactamente lo que en realidad significa la propia verdad del Universo, pero intuimos que no sabemos, esto nos da a entender claramente que hemos de proseguir en nuestras investigaciones, en nuestros trabajos de estudio, de análisis y de comprensión. De esta forma conseguimos acelerar nuestro intelecto a un nivel neuronal, y recabar información en parcelas que hasta ahora habrán podido estar ausentes de un mecanismo especial cual es la interrogación. Es bien cierto que cuando no se entiende una determinada cuestión, intrínsicamente se lleva a cabo una reacción que, supeditada a la razón y a la comprensión, lleva implícita un esfuerzo energético que procura activar ciertos mecanismos mentales, y que conducen lógicamente tarde o temprano a la clarificación de ideas. Es por eso que en cuántica podremos hablar de un conocimiento desconocido, de una relación causa y efecto inexistente, pero en el fondo esa misma causa-efecto inexistente, va a crear una necesidad y una posibilidad de existencia real en un mundo irreal, por cuanto la dualidad lo es, pero gracias a ella nos va a situar en una esfera superior de conocimiento y, por lo tanto, más completa y compleja en realidad conceptual. Por eso es interesante que meditéis debidamente mis palabras, no por el valor en sí de las mismas, sino por su valor intrínseco y precisamente por lo que no dicen. Diseccionarlas e intentar comprender y asimilar más allá de las mismas, eso es, llegar a interpretar debidamente mis ideas. Desgraciadamente, a un nivel consciente no todas las ideas llegan a quedar plasmadas de una forma clara y diáfana, en un sentido que puedan luego ser trasladadas a otros niveles de comprensión. En realidad lo que se dice es lo que hay, lo que se entiende. Y de lo que se trata es de llegar a comprender lo que no hay y por lo tanto se desconoce.

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