TSEYOR, Confederacion de Mundos Habitados de la Galaxia

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La partícula y el movimiento continuo – Notas sobre filosofía Cuántica Tseyor 24

Fragmento del libro original

http://tseyor.org/biblioteca/libros/filosofia-cuantica-la-microparticula-como-pensamiento-trascendente.html

24. La partícula y el movimiento continuo

2.2.8. EL TODO EN UNA PARTÍCULA
La magnitud de la partícula atómica es universal y, por lo tanto, asequible en cualquier lugar del espacio-tiempo. La misma está en todas partes, y aunque no sea propiamente un hallazgo el detectarla, sí podemos transportar todo su contenido hacía esferas superiores de conocimiento3 y recibir su información. Ya que cada una contiene toda la información universal o macrocósmica. La situación de una partícula en el submundo no tiene una posición definida porque a su vez está en todas partes y en ninguna y, por ello, la información podrá recabarse en cualquier punto de ese mismo espacio adimensional. Claro que las directrices las dictamina el propio Fractal, inteligentemente diseñado y participado directamente por la Nada, lo cual quiere decir dirigido por el Todo. Es un suponer que en el movimiento continuo (física del movimiento continuo en ausencia de campos gravitacionales) no existe paralelismo lo suficientemente clarificador como para recomponer una estructura molecular fehacientemente. Estamos hablando de concepto relativo y por lo tanto impreciso. Aunque es posible llegar a magnificar todo este proceso si tenemos en cuenta dicha particularidad. Por eso es que la dinámica del movimiento se ha de ver coronada por una experimentación a un nivel íntimo, espiritual, en un concepto adimensional donde la masa tiene un significado relativo, por cuanto es el movimiento continuo el que va a marcar la pauta concreta y específica de un determinado proceso. Un proceso en el que hallaremos toda la dinámica superpuesta, pero que en el fondo nos indicará con precisión una realidad constatable y de hecho verídica. Como también es posible dictaminar todo un proceso macrocósmico en función de dichas coordenadas, porque no olvidemos que lo que es abajo es arriba y viceversa.

Así, en el contenido del multiverso que es el comprendido en todo el macrocosmos, hallamos una fórmula específica y concreta, cual es la Ψ2 dimanante de las coordenadas cuánticas, que se reproduce a modo de reflejo y a través de la yuxtaposición del Fractal. Que esto significa también la medición y verificación in situ de cualquier alternancia. Por Ψ2 4 me refiero a la yuxtaposición de los elementos. Las coordenadas cuánticas dictaminan un proceso en el que se unen los factores adimensionales con los tridimensionales y entonces hallamos simultáneamente la realidad concreta y la relatividad de un mundo tridimensional. Por ello no es preciso, a la vez de que no es posible, detectar la partícula pero sí recabar su información en cualquier punto o instante del espacio. Porque en ese punto equidistante en el que las partículas atómicas se encuentran, cualquiera de ellas recibe toda la información y, por lo tanto, cualquiera de ellas es asequible al Todo y por tanto, también, obtendremos de una sola partícula la información precisa. De esta forma podemos transbordar toda la información si únicamente tenemos presente realizar las debidas correcciones o parámetros adecuados con los que interceder en dicha información. Interceptarla, asumirla y comprenderla convenientemente para que la misma nos dé información detallada y precisa de todo un conglomerado casuístico, en este caso holográfico. Sepamos diferenciar convenientemente todas y cada una de las circunstancias que envuelven nuestro pensamiento, porque este nos va a llevar sin duda alguna hacia la comprensión del macrocosmos tan solo con la suficiente transparencia con que actuemos. Ello quiere decir que la mente se pondrá en funcionamiento y diligentemente obtendrá la información precisa y requerida en cuanto sepamos accionar debidamente el control preciso, tanto como para engullir de alguna forma dicha conocimiento. Imaginemos que el conocimiento es una bola, un cilindro y en este, en su interior, se halla toda la información precisa. Imaginemos a su vez, que somos un pez que engulle dicha bola y la digiere. Y pasa por los conductos adecuados hasta el cerebro, en el que se descodifica la información recibida. Información que habremos de asimilarla, completarla y utilizarla debida y adecuadamente en función de nuestro saber y comprender. Saber digerir una información que por otro lado está patente y es constante a nuestro alrededor, y en nuestro interior psicológico. Y discernir adecuadamente qué tipo de información nos llega, auscultándola debidamente, para que la misma active todo un proceso neuronal, enriqueciéndolo. Es como un telar que funciona sobre la base de unos hilos previamente superpuestos, que se alternan en una línea de puntos prefijada o diseñada. Tejiéndose una tela en la que van inscritos unos dibujos que previamente el teórico de tejidos habrá dispuesto. Es así como vamos a ir aprendiendo y asimilando la información. Una información que ya ha sido diseñada previamente por Quien debe hacerlo. Y únicamente se trata de saberla interpretar y descodificar adecuadamente. La descodificación estará en función de nuestro conocimiento y sobre todo de las intenciones que se lleven a cabo y, en especial, conociendo previamente las claves o resortes que nos van a permitir la debida descodificación e interpretación de sus símbolos. En el macrocosmos existe toda la información, así como en el microcosmos, como fiel reflejo del macrocosmos que es. Por lo tanto, nos va a ser mucho más fácil acceder a ese microcosmos, por cuanto es un mundo imaginario, un mundo subatómico, en el que se tiene acceso a través del pensamiento trascendente. Así pues, lo que es evidente es que nuestro pensamiento habrá de acceder a determinadas esferas o frecuencias vibratorias. No siendo un intruso sino un invitado privilegiado al que se le van a brindar todas las oportunidades y facilidades precisas, para que pueda aposentarse debidamente y asimilar conocimiento en función, claro está, de su comprensión. Es un hecho evidente que el ser humano de vuestro nivel está preparado para asimilar mucho más conocimiento del que posee, y solo es preciso saber adornar el proceso mental adecuado con que acceder a dicha esfera de conocimiento y descodificarlo. Descodificar o descifrar un mensaje que por alguna razón es inteligible en una determinada intelectualidad o conocimiento preestablecido. Ello no quiere decir que el mensaje en sí, la información equivalente, no pueda traducirse debidamente y entenderse. Hablamos de un nuevo lenguaje, de un nuevo idioma, pero no de una nueva idea o concepto. Porque no estamos tratando de crear nuevas ideas o conceptos, sino que nos referimos a interceptar, interpretar, descodificar, traducir a un nivel intelectual, toda una información que se halla depositada adecuadamente en un nivel determinado y en el que es posible a través de una mente intelectual del nivel humano al que nos estamos refiriendo, llegar a sopesar dicha información y asumirla. Asumir una información que carece de cualquier interés interpretativo y no persigue otro objetivo que el de clarificar parcelas del pensamiento. Estudiar a fondo la dinámica humana y trasladarle a su nivel la información que precisa. Estamos en unos momentos clave de la formación psicológica. Estamos en unos momentos en los que se deben aprehender unas determinadas cuestiones que van a hacer posible que el ser humano pueda acceder a esferas de conocimiento superior. Porque ahora es el momento. Ahora es el estado ideal para ello. Estado ideal, porque las energías cósmicas, la confluencia de determinadas áreas energéticas cósmicas, están propiciando el acercamiento de mentes de vuestro nivel hacia un grado superior de conocimiento. Lógicamente no es posible evolucionar al nivel humano que estamos preconizando, por medio de un intelecto que acaso está sumido en un mar de angustia o tribulación. Porque tal estado se deberá a procesos de malformación de tipo mental, debido a errores psicológicos que marcan, limitan y barran cualquier actitud positiva evolucionista. No estamos hablando de un desarrollo material, ni de superpoderes, ni de clarividencia, ni de audiovidencia… Estamos hablando de una información que debe llegar hasta vuestra mente, y vuestros sentidos deben conformarla para asumir un nuevo planteamiento cósmico y planetario. En definitiva, se tata de domesticar adecuadamente las alteraciones mentales que vuestro pensamiento pueda producir dadas las actuales circunstancias planetarias y cósmicas. Y debidamente conformados en esa área de plenitud, de contemplación, de tranquilidad, esperar la información debida de un conocimiento superior. Que ello no quiere decir renunciar a nada ni a nadie, sino tan solo adquirir el conocimiento preciso. Porque con el mismo podéis tratar de aventajaros en este transcurso existencial hacia derroteros mucho más amplios de conocimiento, y como tales de comprensión.

 

3 En la micropartícula de nuestro propio pensamiento se halla todo el conocimiento, bastará extrapolar nuestro pensamiento para acceder a dicha información.

4 En la descripción de un átomo en el contexto de la mecánica cuántica, se sustituye el concepto de órbita por el de orbital atómico Un orbital atómico es la región del espacio alrededor del núcleo en el que la probabilidad de encontrar un electrón es máxima. Cada orbital tiene asociado un valor de Ψ2 y un cierto valor de energía.

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Visible e invisible – Notas sobre filosofía Cuántica Tseyor 22

Fragmento del libro original

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22. Visible e invisible

Así en el alerón de esa participación visible, podemos estudiar, comprender y recabar información. Obviamente dicha información siempre estará falta de la debida compenetración, por cuanto vamos a estudiar un componente mixto en relación a una realidad visible y, por lo tanto, una parte que no lo será. Y por ello la medición o cálculo será imperfecto. Y como tal imperfección subjetiva y no menos inexacta, debido precisamente a esa parte invisible que proporciona digamos la mayor cantidad posible de información.

Entonces, en todos estos supuestos cabe preguntarnos si verdaderamente podemos llegar algún día a reconocer dichos estadios y a participar plenamente de ellos, de su comprensión, de su entendimiento, de la asunción total de sus componentes. Y preguntaría, a su vez, si es posible llegar a un proceso intelectual de tal envergadura que nos permita conocer en todo momento, en todo lugar y en toda situación -si verdaderamente importa- que la masa conocida como materia, con su volumen correspondiente, aplicado en un espacio vacío, en este caso concreto la Nada, que indudablemente tiende a participar de todo un componente cósmico y macrocósmico, si es posible como digo, llegar a entender y a participar de su total contextura y adivinar en un breve instante de tiempo su grandiosidad, dentro de su grandiosa pequeñez. De hecho, sí es posible llegar a comprender lo más pequeño en función de nuestro pensamiento. Lo que es más difícil es llegar a comprender que en lo más pequeño exista una forma de vida similar a la que tenemos por costumbre instaurar en nuestra existencia. Por eso debemos preguntarnos si realmente en esa microporción de materia que pueda hallarse en un átomo cualquiera, existe la posibilidad de recrearse en unos mundos o universos en los que, proporcionalmente a su tamaño, puedan existir universos, galaxias, planetas, estrellas o soles. En la misma proporción, capacidad, magnitud y potencia generativa que en el macromundo. Entonces, ahí tenemos dónde poder indagar, estudiar, aplicarnos en la debida correspondencia intelectiva y llegar a solucionar tan grandes dilemas: la propia existencia, la propia vida y la propia recurrencia en determinados instantes del tiempo y espacio que, como es natural, serán relativos en todas sus magnitudes. En ese contexto podemos añadir que la frecuencia vibratoria de las almas, si podemos denominarlas así, no obedece a causa alguna de planteamientos adimensionales, porque en definitiva ni la propia adimensionalidad puede procurar un concepto absoluto. Por ello es imprescindible que en nuestro navegar del pensamiento, podamos interferir ciertas frecuencias vibratorias que puedan llevar al traste con conceptos racionalistas y deterministas. En otra ocasión veremos cómo se componen los diferentes estamentos vibracionales a un nivel de dimensiones, y cómo en un mismo espacio tridimensional pueden coexistir diferentes razas y formas de pensamiento, aligeradas, claro está, por el peso específico de la vibración, en consonancia con cualquiera de esas intelectualidades a un nivel digamos interpuestas doblemente por el mismo circuito impreso, que a cada selección natural se le ha aplicado, en condescendencia con su nivel vibratorio o de objetividad.

 

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