TSEYOR, Confederacion de Mundos Habitados de la Galaxia

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La autorrealización del Ser y los procesos mentales – Notas sobre filosofía Cuántica Tseyor 25

Fragmento del libro original

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25. La autorrealización del Ser y los procesos mentales

 

En anteriores comunicados hemos hecho referencia al cromosoma. Del gen como partícula de material genético que determina la herencia. Hemos hablado, también, de una cierta limitación en la composición cromosómica y adeneística del Hombre, aunque dichos efectos solo son temporales. Sus arquetipos están diferenciados del común proceso humano interestelar. Es de destacar que la fase de autorrealización del Ser trata de la transformación de impresiones, emociones y de organizar el necesario estado vibracional. Ahora bien, si tales procesos son solo observados desde el punto de vista de la intelectualidad, dicha postura nos puede representar una difícil solución y, por lo tanto, una negación de nuestra propia capacidad de resolución. Realmente, la transformación de nuestro esquema mental puede originarse por medio de un proceso vibratorio que nos dará la clave de toda incógnita y de la magnificencia de la propia inteligencia regeneradora. Estamos hablando de una inteligencia subliminal que, como seres humanos, llevamos intrínsecamente en nuestro interior mental. Nuestra mente, al igual que un fiel espejo que refleja nuestra imagen tridimensional, actúa en doble dispersión permitiéndonos un estado completo de comprensión y de reafirmación de nuestra propia esencia evolutiva. Tendremos también constancia del estado hipnótico o virtual en el que nos movemos por este espacio tridimensional. De alguna forma modificable cuando se saben usar las claves necesarias o convenientes. Pudiendo señalar que la regeneración de nuestros cromosomas, de nuestro sistema adeneístico, dependerá en mucho de nuestra vibración

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Limitaciones – Notas sobre filosofía Cuántica Tseyor 23

Fragmento del libro original

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23. Limitaciones

 

Por más que añadamos a la cuestión intrínseca de la relación causa y efecto, nunca podremos llegar a comprender del todo el significado de la yuxtaposición de dicha coexistencia, porque acaso estamos imbuidos por un pensamiento enclaustrado en una dinámica dimensional determinada y, acaso también, se nos procura un cierto espacio reticular con el que aprovisionarnos adecuadamente de conocimiento, de sabiduría y de inteligencia, derivada asimismo de un proceso evolutivo a un nivel de pensamiento y razonamiento. Por esa misma cuestión no podemos dictaminar exactamente cuán largo fuera el estudio de la teletransportación a un nivel de micropartícula, como tampoco podríamos llegar a ordenar debidamente un proceso absoluto a través de un pensamiento tridimensional, sea en la vibración que sea o en la dimensión que sea, porque en ese caso concreto, la propia limitación del pensamiento subjetivo nos limita para llegar a comprender, en toda su exactitud, todo proceso cuántico que sigue a una formación molecular. Formación molecular que independientemente de su posicionamiento en una determinada vibración, se aplica debidamente hacia un contexto mucho más amplio. Por cuanto la infinitesimal trayectoria casuística de cuestionamientos, provee al razonamiento de una limitación. Así pues, podríamos considerar inexactas cualquiera de las teorías sobre la relatividad, sobre la conductividad, sobre el movimiento y, en especial, sobre la particularidad específica de una masa comprendida en un vacío absoluto o la Nada. Por cuanto este mismo volumen limita por sí mismo cualquier apreciación intelectual. La llamada casuística de las coordenadas cuánticas, no merece por el momento mayor aplicación que la consabida yuxtaposición en un proceso mayúsculo o macrocósmico. Y por ello, en función de dichas alternativas, podemos aligerar nuestro pensamiento y vaciar aquellas partes de oscurantismo, dando cabida a la clarificación. Eso sí, clarificación limitada precisamente por los propios arquetipos impuestos en una determinada o determinativa composición de factores adeneísticos que, inteligentemente, han sido diseñados precisamente para poder corresponder debidamente en este proceso de causa y efecto. Y al efecto de no interferir en procesos de pensamiento paralelos o de dimensiones paralelas, en un espacio infinito. Por eso sugerimos que hagáis todo lo posible por mejorar el rendimiento de vuestra capacidad razonadora. Porque en definitiva no se trata tan solo de mejorar adeneísticamente, o sea, activar ciertas neuronas del pensamiento que puedan actuar debidamente en un proceso holográfico, sino porque además os va a proporcionar la debida independencia. Junto con la comprensión de determinados factores que pueden incidir, necesaria y vigorosamente, en todo un proceso cuántico y por demás holográfico. Que esto significa, también, establecer mayores lazos de relación entre ambas culturas. Es necesario que hagáis un doble esfuerzo y sepáis direccionar adecuadamente la nave de vuestro pensamiento, de vuestras acciones, de vuestras actitudes, de vuestra dedicación. Y emplearos a fondo porque es una carrera cuyo único objetivo es establecer un cierto paralelismo para que puedan fluctuar debidamente, y de forma intermitente, todas cuantas cuestiones dimanen de un proceso clarificador y por demás de hermanamiento cósmico. En pura lógica entenderéis que no os va a ser fácil llegar a ese punto de compenetración. Precisamente por energías que en estado latente actúan y fluctúan en vuestro pensamiento, en vuestra mente, alterando un proceso de dedicación absoluta e íntegra. Y por demás lo retrasan obligando a aminorar un paso, simbólico, pero totalmente necesario. Y esto solo lo podréis superar si accionáis debidamente vuestro sentido de la autoobservación. A nosotros nos es imposible poder alterar de alguna forma vuestro ete oillas kaa, poue es precisamente ese el estímulo necesario que precisáis para salir de esta especie de túnel de oscurantismo. Y precisamente por ello, para reforzar vuestra capacidad intelectual y psicológica, la vida, la existencia, las claves propias de la existencia tridimensional, utilizan dichos argumentos para retrasar y poder comprobar vuestro direccionamiento, capacidad, voluntad y actitud ante un cambio de dicha naturaleza. Podríamos decir que es la propia naturaleza orgánica que previendo un cambio trascendental en vuestra situación psicológica, altera todo un proceso colaborando en la penetración de alteraciones, digamos de sentido negativo, que en el fondo no lo son, pero sí afectan a vuestro desarrollo futuro y por demás de unión o hermanamiento planetario.

Visible e invisible – Notas sobre filosofía Cuántica Tseyor 22

Fragmento del libro original

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22. Visible e invisible

Así en el alerón de esa participación visible, podemos estudiar, comprender y recabar información. Obviamente dicha información siempre estará falta de la debida compenetración, por cuanto vamos a estudiar un componente mixto en relación a una realidad visible y, por lo tanto, una parte que no lo será. Y por ello la medición o cálculo será imperfecto. Y como tal imperfección subjetiva y no menos inexacta, debido precisamente a esa parte invisible que proporciona digamos la mayor cantidad posible de información.

Entonces, en todos estos supuestos cabe preguntarnos si verdaderamente podemos llegar algún día a reconocer dichos estadios y a participar plenamente de ellos, de su comprensión, de su entendimiento, de la asunción total de sus componentes. Y preguntaría, a su vez, si es posible llegar a un proceso intelectual de tal envergadura que nos permita conocer en todo momento, en todo lugar y en toda situación -si verdaderamente importa- que la masa conocida como materia, con su volumen correspondiente, aplicado en un espacio vacío, en este caso concreto la Nada, que indudablemente tiende a participar de todo un componente cósmico y macrocósmico, si es posible como digo, llegar a entender y a participar de su total contextura y adivinar en un breve instante de tiempo su grandiosidad, dentro de su grandiosa pequeñez. De hecho, sí es posible llegar a comprender lo más pequeño en función de nuestro pensamiento. Lo que es más difícil es llegar a comprender que en lo más pequeño exista una forma de vida similar a la que tenemos por costumbre instaurar en nuestra existencia. Por eso debemos preguntarnos si realmente en esa microporción de materia que pueda hallarse en un átomo cualquiera, existe la posibilidad de recrearse en unos mundos o universos en los que, proporcionalmente a su tamaño, puedan existir universos, galaxias, planetas, estrellas o soles. En la misma proporción, capacidad, magnitud y potencia generativa que en el macromundo. Entonces, ahí tenemos dónde poder indagar, estudiar, aplicarnos en la debida correspondencia intelectiva y llegar a solucionar tan grandes dilemas: la propia existencia, la propia vida y la propia recurrencia en determinados instantes del tiempo y espacio que, como es natural, serán relativos en todas sus magnitudes. En ese contexto podemos añadir que la frecuencia vibratoria de las almas, si podemos denominarlas así, no obedece a causa alguna de planteamientos adimensionales, porque en definitiva ni la propia adimensionalidad puede procurar un concepto absoluto. Por ello es imprescindible que en nuestro navegar del pensamiento, podamos interferir ciertas frecuencias vibratorias que puedan llevar al traste con conceptos racionalistas y deterministas. En otra ocasión veremos cómo se componen los diferentes estamentos vibracionales a un nivel de dimensiones, y cómo en un mismo espacio tridimensional pueden coexistir diferentes razas y formas de pensamiento, aligeradas, claro está, por el peso específico de la vibración, en consonancia con cualquiera de esas intelectualidades a un nivel digamos interpuestas doblemente por el mismo circuito impreso, que a cada selección natural se le ha aplicado, en condescendencia con su nivel vibratorio o de objetividad.

 

Replicas infinitas – Notas sobre filosofía Cuántica Tseyor 17

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17. Replicas infinitas

 

Sí, efectivamente. Estamos replicados miles y miles de veces, hasta el infinito para ser más exactos, en la micropartícula. Y la cuestión estriba en saber si en dichas réplicas nuestros objetivos de evolución y perfeccionamiento del pensamiento siguen la misma pauta de comportamiento. Obviamente dicha respuesta sería objetiva si pudiésemos contrastar de una forma fehaciente el hecho de tal afirmación, pero como trabajamos en hipótesis, lo único que podemos deducir es que nuestros planteamientos en esos mundos infinitos de percepciones, en los cuales cada uno de nosotros estamos comprometidos y reflejados, será cuestión de averiguarlo por uno mismo según sea su grado evolutivo y de preparación al respecto. Y si de hipótesis estamos hablando, podríamos definir la composición infinita de nuestra presencia en el macro y microcosmos holográfico, en función de que nuestra intuición e intelecto esté reestableciendo, constantemente, el equilibrio entre el conocimiento y la ignorancia. Y por ende, a través del correspondiente equilibrio, emancipar unos sentidos egoicos cuya transmutación obligará a formular nuevas preguntas y, a su vez, recibir nuevas respuestas, y así sucesivamente. En la réplica infinita del universo holográfico, ya sea en el macro como en el micromundo, nuestra relación existencial tendrá como objetivo el aprender, asimilar y comprender, de una forma absoluta y concreta, toda circunstancia que en cualquier momento de dicha presencia esté sujeta a un intercambio de pareceres y conformaciones. Por eso es que la dinámica del contacto, por ejemplo, puede producir resonancias electromagnéticas en todo el cosmos holográfico. Y por ello mismo cualquier relación conductual puede verse afectada por tal o cual comportamiento, direccionalmente hablando, y asimismo poder replicarse en función de dichas afirmaciones, ya sean positivas o negativas, objetivas o subjetivas, y malograr o beneficiar en cada caso concreto la debida correspondencia con el Yo superior. Por eso es importante tener correspondencia directa con el propio Ser, con la propia Divinidad, con la propia Conciencia. Porque esta nunca fallará en determinadas cuestiones como son la trascendencia del propio pensamiento. Y si damos paso, en determinados momentos, a estructuras mentales poco propicias a la trascendencia, invadiendo un espacio dual o tridimensional, entonces hallaremos siempre la subjetividad y, por lo tanto, la confusión, la dispersión de pensamiento y la ignorancia propia de un estado caótico, en el que solo es posible salirse mediante un esfuerzo mayúsculo de voluntad y de coherencia interpretativa. Estemos en el nivel que estemos, en la frecuencia que estemos y siempre en función también de la objetividad de nuestros pensamientos, podremos aligerar esa pesada carga egoica. Carga egoica que altera todo un proceso de objetividad y nos sumerge en un estado dual y confuso, aparentemente real pero totalmente relativo, y dificultar enormemente la tarea, ya de por sí difícil, de la comprensión objetiva y del traslado adimensional o traspaso adimensional de una mente abierta al cosmos y por ende al infinito.

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