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LA MENTE HOLOGRÁFICA – Síntesis monografía de filosofía Cuántica tseyor 5

5. LA MENTE HOLOGRÁFICA

“Tan sólo con la intención de la comprensión, de querer avanzar en ese proceso de investigación, de análisis, de contraste, basta para que la mente ordene, o mejor dicho, reordene sus esquemas e intente trasladar a un ámbito común y más amplio el concepto de comprensión”.

“Ella, de alguna forma, está supeditada a la voluntad, al anhelo, al querer progresar. No olvidemos que la mente es fruto de un Pensamiento. Pensamiento que en su momento, en un lugar fuera de ese espacio tridimensional, la ha diseñado para llegar a comprender la realidad absoluta”.

“La mente es un gajo holográfico[1] de un compendio unitotal. Por lo tanto, esta comprende todas las facetas, las virtudes y los compromisos adquiridos con anterioridad.  Adquiridos mucho antes de que el espacio cero (Dios, el Todopoderoso, el Creador, el Absoluto, el Innombrable…) “decidiese” llegar a corresponderse a sí mismo, en ese espacio uno tridimensional”.

“Claro está, el Absoluto (espacio cero) al aflojarse, al erradicarse, al penetrar en ese espacio uno (manifestado), abandonando toda su correspondencia de sabiduría absoluta, guarda por así decirlo un as en su manga, fortaleciendo un vínculo con esa realidad. Y ese as es lógicamente la mente”.

“Porque el Pensamiento Absoluto sabe que abandona su sabiduría, su conocimiento, su comprensión, su absolutismo, en manos de un artesano. Un artesano, la mente, que lógicamente prevalecerá indudablemente en un compendio total de sabiduría, en el momento en que sea llamada a esa invocación por uno mismo, por el individuo. Por ese gajo infinito de comprensión, que es el ser humano en cualquier manifestación, en cualquier dimensión, en cualquier espacio tiempo, porque así es como está establecido”.

Pedid y se os dará, pedir que se abran las puertas del conocimiento, de la sabiduría y se abrirán. Todo esta dentro de nosotros, ya que através de nuestro interior, de nuestro pensamiento, podemos acceder a la sabiduría infinita, de la cual nosotros también formamos parte de ella. Y siempre recibiremos en función de nuestro grado vibratorio o digamos nivel de conciencia alcanzado o evolución, nunca recibiremos algo mayor a nuestra capacidad, siempre en función de nuestro alcance.

“Y en ese rodar infinito y eterno, prevalecerá, como es lógico, la impronta de esa unitotalidad, porque en el fondo, el desprendimiento (nuestra separación del absoluto para entrar en el espacio manifestado) ha sido objeto de un sabio conocimiento absoluto”.

La mente, el traductor de la energía

Todo en el universo es energía, ya que todo parte de un pensamiento que también es energía, esa energía contiene dentro de cada partícula de si misma un  compendio de sabiduría, conocimientos, datos, de todos sus componentes que son uno. Esos imputs energéticos viajan por todo el universo.

Cuando, desde nuestra mente conectamos con la corriente universal, recibimos esos imputs energéticos en nuestras mentes, que a su vez, traducen esta energía estructurándola en un pensamiento, y este pensamiento es transmitido en palabras. Esto significa que nuestra mente es una especie de traductor (embudo)[2] por donde pasa la energía para llegar a estos mundos manifestados.

Siendo esto también la base de la telepatía. Teniendo un emisor que habla en un idioma distinto al receptor, se puede establecer una “perfecta” comunicación telepatica, ya que todo es a través del pensamiento y este es energía, por lo que nuestra mente traducirá esa intención energética en pensamiento y el pensamiento a palabras.

“Y, en cuanto a la mente, deciros que esta es una connotación relativa de lo que puede ser un compendio unitotal o absoluto. Y digo relativa, porque de alguna forma la mente se sitúa en ese espacio uno y por lo tanto, sus consecuencias son imperfectas. Y aquí el motivo por el que la resolución la valoramos a través del número Pí (3,1416), imperfecto a su vez”. Ya que lo único perfecto es el absoluto, al cual nos aproximamos cuando todos estamos en unidad.

“Creo que esta apreciación, por su imperfección, puede llegar a darnos una idea concreta de lo que puede ser un concepto tridimensional o físico. Y teniendo en cuenta que el Absoluto comprende, a su vez, toda una gama de dimensiones, de vibraciones y de complejos sistemas de ecuación y de matemática y, por lo tanto, numérico[3], por ahí puede llegarse, tal vez, a la comprensión de ese proceso fantástico y, a la vez, misterioso, con que la creación nos adorna en ese instante de nuestra vida espiritual. Porque en el fondo también, se trata de un instante y, tal vez, ni eso”.

Cuerpo astral o causal

“También puedo deciros que el cuerpo físico se sustenta porque a su vez se halla interpenetrado un cuerpo energético, que es la más viva expresión de esa mente absoluta e infinita. Y a través de estos dos cuerpos diferenciados a un nivel exponencial y, por lo tanto, únicamente para entendernos, podríamos consolidar ese par indiscutible a través de un nuevo concepto que podríamos denominar cuerpo astral o causal”.

“Tal vez, la denominación no sea exactamente así, porque también, ¿cómo diferenciar un cuerpo que intrínsecamente se halla consolidado en base a un pensamiento absoluto? Es como querer separar las gotas de un océano. Cada gota, claro está, forma el conjunto de un mar, de un océano, de un río. Y a su vez son gotas”.

“Cuando pensamos, utilizamos ese cuerpo mental, causal o astral. Cuando nos movemos, utilizamos ese cuerpo físico. Pero a la vez, ambos están interpenetrados. Y a la vez, también, existen en un espacio tridimensional, que únicamente es válido o son válidos, cuando interactúan. No así si se desmenuzan de este proceso y se individualizan, porque entonces esta reflexión nos llevaría a separar lo indivisible y, como es lógico, a ese nivel esto no es posible, porque el Absoluto es indivisible. El Absoluto es la totalidad”.

Nosotros utilizamos también este vehiculo astral o causal, cuando realizamos extrapolaciones mentales (viajes astrales), y en él, nos trasladamos a otros mundos más sutiles (vía energética), y también a la nave plasmática de tseyor.

Cada uno de nuestros cuerpos se puede mover de forma independiente uno del otro hasta cierto punto, pero dependen del correcto funcionamiento y simbiosis entre ellos, para su buen funcionamiento, ya que forman parte de una unidad, un ser que se manifiesta en diferentes grados vibratorios o dimensiones.

Monografía completa:

http://www.tseyor.com/filosofiacuantica.pdf


[1] Ver la definición de holograma en la segunda entrega “Conceptos básicos”

[3] No es casualidad que uno de los “lenguajes” universales sean los números binarios. Haciendo un símil, el  0 representa lo inmanifiesto (adimensionalidad), y el 1 lo manifestado (3D), constantemente estamos en intermitencia cuántica, siendo y no siendo 0101.

Advertencia: Esta serie de entregas de la monografía de filosofía cuántica de tseyor fueron realizadas para la comprensión, y que libremente decidí compartir. Contiene textos tanto de tseyor como realizados por mi persona que no necesariamente pertenecen a tseyor pero que como Muul águila de Tseyor puedo realizar  con el debido permiso y asistencia de la confederación. Apuesta AtlantePM.

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