TSEYOR, Confederacion de Mundos Habitados de la Galaxia

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LA MENTE HOLOGRÁFICA – monografía de filosofía Cuántica tseyor 5

Fragmento del libro original

http://tseyor.org/biblioteca/libros/filosofia-cuantica-la-microparticula-como-pensamiento-trascendente.html

5. LA MENTE HOLOGRÁFICA

 

Tan solo con la intención de la comprensión, de querer avanzar en ese proceso de investigación, de análisis, de contraste, basta para que la mente ordene, o mejor dicho, reordene sus esquemas e intente trasladar a un ámbito común y más amplio el concepto de comprensión. Ella, de alguna forma, está supeditada a la voluntad, al anhelo, al querer progresar. No olvidemos que la mente es fruto de un Pensamiento. Pensamiento que en su momento, en un lugar fuera de ese espacio tridimensional, la ha diseñado para llegar a comprender la realidad absoluta. Eso es, nuestra mente está preparada intrínsecamente para llegar a comprender lo incomprensible, lo inaudito, lo misterioso, lo oculto. Y esto es así porque la mente es un gajo holográfico de un compendio unitotal. Por lo tanto, esta comprende todas las facetas, las virtudes y los compromisos adquiridos con anterioridad. Adquiridos mucho antes de que el espacio cero (Dios, el Todopoderoso, el Creador, el Absoluto, el Ioale… deidiese llega a oespodese a sí ismo, en ese espacio uno tridimensional. Claro está, el Absoluto al aflojarse, al erradicarse, al penetrar en ese espacio uno, abandonando toda su correspondencia de sabiduría absoluta, guarda por así decirlo un as en su manga, fortaleciendo un vínculo con esa realidad. Y ese as es lógicamente la mente. Porque el Pensamiento Absoluto sabe que abandona su sabiduría, su conocimiento, su comprensión, su absolutismo, en manos de un artesano. Un artesano, la mente, que lógicamente prevalecerá indudablemente en un compendio total de sabiduría, en el momento en que sea llamada a esa invocación por uno mismo, por el individuo. Por ese gajo infinito de comprensión, que es el ser humano en cualquier manifestación, en cualquier dimensión, en cualquier espacio tiempo, porque así es como está establecido. Y en ese rodar infinito y eterno, prevalecerá, como es lógico, la impronta de esa unitotalidad, porque en el fondo, el desprendimiento ha sido objeto de un sabio conocimiento absoluto. Efectivamente, la mente será el Absoluto en un proceso infinitesimal. Eso es, todo un espacio absoluto, que debe considerarse como una compleja ecuación matemática, con la que poder entender de una forma intelectual o lógica todo el proceso de supervivencia en ese nivel tridimensional. Es por eso que he fijado una cierta norma aritmética y lógica para que quede constancia, de alguna forma, que ese proceso vivencial tiene una correspondencia con el Absoluto y a su vez con la mente. Y, en cuanto a la mente, deciros que esta es una connotación relativa de lo que puede ser un compendio unitotal o absoluto. Y digo relativa, porque de alguna forma la mente se sitúa en ese espacio uno y por lo tanto, sus consecuencias son imperfectas. Y aquí el motivo por el que la resolución la valoramos a través del número Pi (3,1416), imperfecto a su vez. Creo que esta apreciación, por su imperfección, puede llegar a darnos una idea concreta de lo que puede ser un concepto tridimensional o físico. Y teniendo en cuenta que el Absoluto comprende, a su vez, toda una gama de dimensiones, de vibraciones y de complejos sistemas de ecuación y de matemática y, por lo tanto, numérico, por ahí puede llegarse, tal vez, a la comprensión de ese proceso fantástico y, a la vez, misterioso, con que la Creación nos adorna en ese instante de nuestra vida espiritual. Porque en el fondo también, se trata de un instante y, tal vez, ni eso. También puedo deciros que el cuerpo físico se sustenta porque a su vez se halla interpenetrándose un cuerpo energético, que es la más viva expresión de esa mente absoluta e infinita. Y a través de estos dos cuerpos diferenciados a un nivel exponencial y, por lo tanto, únicamente para entendernos, podríamos consolidar ese par indiscutible a través de un nuevo concepto que podríamos denominar cuerpo astral o causal. Tal vez, la denominación no sea exactamente así, porque también, ¿cómo diferenciar un cuerpo que intrínsecamente se halla consolidado en base a un pensamiento absoluto? Es como querer separar las gotas de un océano. Cada gota, claro está, forma el conjunto de un mar, de un océano, de un río. Y a su vez son gotas. Asimismo, se corresponden los diferentes cuerpos. Y esto no quiere decir que, en realidad, de alguna forma no existan. Y sí, para poder definirlos de alguna manera en sus consecuencias básicas.

Cuando pensamos utilizamos ese cuerpo mental, causal o astral; cuando nos movemos utilizamos este cuerpo físico, pero a la vez ambos están interpenetrados. Y a la vez ambos también existen en un espacio tridimensional que únicamente es válido, o son válidos, cuando interactúan. No así si se desmembraran de dicho proceso y se individualizaran, porque entonces esta acción nos llevaría a dividir lo indivisible y, como es lógico, a este nivel eso no es posible, porque el Absoluto es indivisible. El Absoluto es la totalidad.

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