TSEYOR, Confederacion de Mundos Habitados de la Galaxia

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Replicas infinitas – Notas sobre filosofía Cuántica Tseyor 17

Fragmento del libro original

http://tseyor.org/biblioteca/libros/filosofia-cuantica-la-microparticula-como-pensamiento-trascendente.html

17. Replicas infinitas

 

Sí, efectivamente. Estamos replicados miles y miles de veces, hasta el infinito para ser más exactos, en la micropartícula. Y la cuestión estriba en saber si en dichas réplicas nuestros objetivos de evolución y perfeccionamiento del pensamiento siguen la misma pauta de comportamiento. Obviamente dicha respuesta sería objetiva si pudiésemos contrastar de una forma fehaciente el hecho de tal afirmación, pero como trabajamos en hipótesis, lo único que podemos deducir es que nuestros planteamientos en esos mundos infinitos de percepciones, en los cuales cada uno de nosotros estamos comprometidos y reflejados, será cuestión de averiguarlo por uno mismo según sea su grado evolutivo y de preparación al respecto. Y si de hipótesis estamos hablando, podríamos definir la composición infinita de nuestra presencia en el macro y microcosmos holográfico, en función de que nuestra intuición e intelecto esté reestableciendo, constantemente, el equilibrio entre el conocimiento y la ignorancia. Y por ende, a través del correspondiente equilibrio, emancipar unos sentidos egoicos cuya transmutación obligará a formular nuevas preguntas y, a su vez, recibir nuevas respuestas, y así sucesivamente. En la réplica infinita del universo holográfico, ya sea en el macro como en el micromundo, nuestra relación existencial tendrá como objetivo el aprender, asimilar y comprender, de una forma absoluta y concreta, toda circunstancia que en cualquier momento de dicha presencia esté sujeta a un intercambio de pareceres y conformaciones. Por eso es que la dinámica del contacto, por ejemplo, puede producir resonancias electromagnéticas en todo el cosmos holográfico. Y por ello mismo cualquier relación conductual puede verse afectada por tal o cual comportamiento, direccionalmente hablando, y asimismo poder replicarse en función de dichas afirmaciones, ya sean positivas o negativas, objetivas o subjetivas, y malograr o beneficiar en cada caso concreto la debida correspondencia con el Yo superior. Por eso es importante tener correspondencia directa con el propio Ser, con la propia Divinidad, con la propia Conciencia. Porque esta nunca fallará en determinadas cuestiones como son la trascendencia del propio pensamiento. Y si damos paso, en determinados momentos, a estructuras mentales poco propicias a la trascendencia, invadiendo un espacio dual o tridimensional, entonces hallaremos siempre la subjetividad y, por lo tanto, la confusión, la dispersión de pensamiento y la ignorancia propia de un estado caótico, en el que solo es posible salirse mediante un esfuerzo mayúsculo de voluntad y de coherencia interpretativa. Estemos en el nivel que estemos, en la frecuencia que estemos y siempre en función también de la objetividad de nuestros pensamientos, podremos aligerar esa pesada carga egoica. Carga egoica que altera todo un proceso de objetividad y nos sumerge en un estado dual y confuso, aparentemente real pero totalmente relativo, y dificultar enormemente la tarea, ya de por sí difícil, de la comprensión objetiva y del traslado adimensional o traspaso adimensional de una mente abierta al cosmos y por ende al infinito.

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Sabiduría e ignorancia – Notas sobre filosofía Cuántica Tseyor 11

Fragmento del libro original

http://tseyor.org/biblioteca/libros/filosofia-cuantica-la-microparticula-como-pensamiento-trascendente.html

11. Sabiduría e ignorancia

EL MUNDO FÍSICO ES UNA PARTE DE LA REALIDAD

Es un suponer que poco a poco iremos comprendiendo el significado de la vida a través de la propia experimentación y, por encima de todo, con curiosidad por ir descubriendo esa otra Realidad, en mayúsculas, negada por unos sentidos que solo esperan hechos contrastables al nivel físico y una seguridad permanente en un estado tridimensional. Habremos de comprender, algún día, que nuestra existencia es solo una parte de la realidad y, por lo tanto, subjetiva, como paso previo a un estado receptivo y creativo y por demás clarificador. Y en el que poder contrastar ideas o conceptos, estableciendo el debido paralelismo con la realidad objetiva. Y por objetividad nos referimos a la realidad concreta con parámetros lógicos, coherentes y perfectos. El error forma parte del acierto, mitad y mitad, pues nuestra existencia transcurre en un mundo dual. Es de lógica, por la razón fundamental de la coherencia y del equilibrio, que nuestra personalidad se sitúe en un punto equidistante entre la ignorancia y la sabiduría, puesto que ambas penden de un solo hilo conductor con el cual establecer la debida comprensión. A un cierto nivel todos somos ignorantes y todos somos sabios. Y todos somos sabios a un cierto nivel precisamente porque existe en nosotros la ignorancia. Si todos fuésemos sabios a un nivel infinito, nada existiría y nada a resolver a través de un pensamiento. Por eso, el pensamiento es necesario equilibrarlo por medio de la claridad y oscuridad al mismo tiempo. Porque de la penumbra aparecerá sin duda la lógica, la coherencia, el equilibrio y la comprensión. En un estado absoluto de comprensión nada existe. En realidad, nada existe donde no existe la dualidad. En cambio, es evidente que existe un pensamiento que puede trascender esa misma realidad absoluta y transformarse en un verdadero pensamiento objetivo, pero analizado bajo la perspectiva de un pensamiento subjetivo.

 

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