TSEYOR, Confederacion de Mundos Habitados de la Galaxia

Entradas etiquetadas como ‘MICROPARTÍCULA’

El micro y el macro mundo – Notas sobre filosofía Cuántica Tseyor 16

Fragmento del libro original

http://tseyor.org/biblioteca/libros/filosofia-cuantica-la-microparticula-como-pensamiento-trascendente.html

16. EL MICRO Y EL MACRO MUNDO

Aun y todo por lo aparatoso que pueda parecer el macromundo con toda su grandeza, tiene su concordancia con la parte más minúscula o micromundo. El micromundo parte de un principio infinito en el que a través de su correspondencia con el macromundo o mundo infinito en el macrouniverso, establece un puente de unión con el Todo Absoluto, desde sus respectivas posiciones en todos los puntos del espacio ondulatorio. Y esto significa contracción del espacio-tiempo a un nivel minúsculo, por su espacio microscópico e infinitesimal, llevando como consecuencia la necesaria expansión en el macromundo. Cuestión esta que en física cuántica podríamos definir como espacio indeterminado. Y no solo lo es, sino que además está sabiamente determinado. Así, por ejemplo, el mismo efecto que ejerce una masa determinada de energía en estado denso: la materia que todos conocemos y que podemos tocar, acariciar, notar su temperatura o bien esa música o melodía que suena en nuestros oídos y nos permite evidenciar un cierto grado de trascendencia en determinados momentos, no son más que energía en un determinado estado vibratorio, y que puede repercutir favorablemente o no, en nuestro estado de ánimo. Estado de ánimo en función siempre de nuestra receptividad. Mejor dicho, de nuestro sentido crítico u objetivo. Si la dificultad es extrema, los sentidos alteran todo un proceso objetivo produciendo distorsión, desequilibrio, confusión y muchas veces zozobra. Pero una buena autoobservación nos va a procurar siempre la debida correspondencia con esos mundos internos.

Entonces la cuestión será muy sencilla si llegando a este punto empezamos a compenetrarnos con nosotros mismos y con la propia exposición de nuestras ideas o conceptos. Y la pregunta necesaria que deberíamos formularnos es si ante la evidencia física de un objeto inanimado, y por medio de la propia experimentación a un nivel tridimensional, podemos llegar a intuir, en esa misma masa de energía, un cosmos o universo concreto, completo y fiel réplica de todo un macrouniverso. Si la respuesta a ese interrogante fuese directamente resuelta a través de un razonamiento objetivo, nos daríamos cuenta de que cualquier punto minúsculo del espacio material es fiel réplica del macrouniverso. Al igual que un espejo refleja la realidad de un objeto y miles y miles de espejos reflejarán miles y miles de veces la propia realidad del objeto reflejado, nuestro entendimiento objetivo puede relacionar fácilmente al macrocosmos y situarlo definitivamente en una porción digamos pequeña, aunque relativa, de la capacidad y proporcionalidad intrínseca del macromundo. Y en este punto podemos señalar y afirmar que cualquier porción de materia, un simple grano de arena, por ejemplo, contiene en su interior todo el macrocosmos. Y mi pregunta va mucho más lejos. Entonces, si lo que es arriba es abajo, por esa misma implicación razonadora puedo deducir que en un grano de arena existe el macrouniverso. Me preguntaré a su vez, y deberé recibir por respuesta, que si consigo los elementos necesarios para reducir mi estado atómico al micromundo, me ha de ser posible viajar a través del universo dentro de un grano de arena. Viajar a través del inmenso universo holográfico dentro de un grano de arena para descubrir y dibujar un plano universal cósmico y la ubicación exacta de cualquier elemento situado a miles y miles de millones de años luz de distancia, con la misma precisión a como si en verdad fuera posible obtener un vehículo mecánico que, viajando a velocidades de ultraluz, pudiese llegar a los confines de cualquier galaxia de entre las miles de millones de galaxias que se establecen equitativa y proporcionalmente, y a través de una regla objetiva y perfecta, en todo el universo.

 

Anuncios

CUENTO DE LA MICROPARTÍCULA CURIOSA TSEYOR

Existía hace tiempo una micropartícula, muy curiosa. Existía, podríamos decir, por decir algo, porque en realidad no existía dicha micropartícula. Pero en cambio, de pronto, un día la curiosa micropartícula piensa, por decir algo también, porque piensa sin pensar, y no se le ocurre otra cosa que intentar reconocerse, verse a sí misma. Porque curiosa como es dicha partícula tiene, entre comillas, “necesidad” de reconocerse.

En ese instante mismo, recibe la ayuda de Fractal-Om. Fractal-Om es y no es. Pero en realidad a veces es como un embudo que atrae hacia sí la partícula. Y le insinúa, a nuestra curiosa micropartícula, que si quiere reflejarse en un espejo y observar su gran belleza, lo único que tiene que hacer es penetrar por ese embudo, por sí misma.

Y ella como curiosa y confiada que es, decide hacer caso a dichas sugerencias y penetra en el abierto embudo, que la acoge y la introduce.

Pero ¡ah!, en su interior cada vez el embudo es más estrecho y nuestra querida micropartícula se encuentra atrapada. No puede ir hacia atrás y Fractal-

Om le indica que si quiere realmente reflejarse en su propio espejo, tiene que atravesar ese punto e ir hacia delante, y que en cuanto lo haga, podrá ir y venir a voluntad, pero antes tendrá que dar ese paso.

Así que la partícula se decide y da un paso adelante y se encuentra en la otra parte, siendo expulsada a través de un embudo invertido. De Fractal-Om digamos que es como un doble embudo, en forma de 8, como símbolo del infinito, por decir algo también.

Allí la micropartícula se encuentra otra vez sola, sin nada, sin nadie. Pero Fractal-Om le dice: “mira en tus alforjas, allí encontrarás algo que puede ayudarte en lo que buscas”. Y ¡oh sorpresa!, en sus alforjas halla solamente hidrógeno.

Con ese hidrógeno la micropartícula entiende que es la única herramienta con la que va a poder cumplir sus deseos. Y ese hidrógeno, ese átomo primigenio, empieza a acelerarse. Y se genera una gran explosión, una gran expansión.

Y entonces la micropartícula, a través de la gran explosión producida por dicho átomo, empieza a replicarse porque no ve otra solución para hacer frente a

tal avalancha de energía. Se acomoda en el átomo y empieza a vibrar intermitentemente. Claro, estamos hablando de la intermitencia cuántica.

Dicha micropartícula empieza a ir y venir. De un mundo en el que no hay nada, que es la Nada, penetra a través de Fractal-Om y se convierte en energía,

en átomos. Y va y viene constantemente, intermitentemente, y al mismo tiempo creando réplicas de sí misma.

Y al mismo tiempo también, el hidrógeno va actuando atómicamente generando otros compuestos. Y se va creando la materia, los universos…

Y así, en esa intermitencia, la micropartícula se refleja. Se refleja en la materia, en toda la materia. Y de sí misma crea la vida.

enbudofractal

Libro de cuentos de TSEYOR

http://tseyor.org/biblioteca/libros/pdf/Los%20cuentos%20de%20Tseyor%20A4%2016ed.pdf?dl=1

Nube de etiquetas