TSEYOR, Confederacion de Mundos Habitados de la Galaxia

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Relatividad – Notas sobre filosofía Cuántica Tseyor 21

Fragmento del libro original

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21. Relatividad

 

La dinámica cuántica del movimiento, de la teletransportación, del cambio dimensional, no obedece a planteamientos lógicos, ni intelectuales. Y ni mucho menos se puede resolver a través de la reflexión, ni del cálculo matemático, aritmético o algebraico. Se trata únicamente de una función a un nivel intelectual superior y, por lo tanto, abandonaremos coordenadas de pensamiento enclaustrado en un proceso matemático. Una función de síntesis que únicamente nos será válida si le añadimos el componente de relativo. En la relatividad está la mayor consecuencia, y en consonancia con orígenes adimensionales procedentes de la Nada que van a marcar un hito histórico en la función del determinismo. Sin duda este proceso implica una conjugación perfecta, un equilibrio mesurado y justo para llegar a comprender en su totalidad el concepto de magnitudes, de movimiento, de traslación y, en especial, el indicativo esencial que todo cuestionamiento lleva consigo en el aspecto de la relatividad. Y en función obviamente de componentes básicos como pueden ser partículas en movimiento que llenan eterna, completa e instantáneamente todo un espacio adimensional, pero que únicamente se perfilan ante composiciones físico tridimensionales si llegamos a ocuparnos verdaderamente de la cuestión y entender el factor visible de esa parte que a la vez es invisible y que ocupa un espacio adimensional o microscópico. Denominamos micromundo a aquella parcela de pensamiento, de energía, de vibración, que no ocupa espacio pero sí lleva intrínsecamente la fortaleza atómica, pudiendo alterar todo un proceso macrocósmico.

Partículas de la causa y el efecto – Notas sobre filosofía Cuántica Tseyor 19

Fragmento del libro original

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19. Partículas de la causa y el efecto

 

En el microcosmos se hallan determinadas partículas subatómicas que interfieren ciertos procesos de transformación espiritual. Dichas partículas aparecen con una carga energética doblemente interpuestas con un proceso aleatorio y que significativamente atraviesan un espacio adimensional para permanecer de alguna forma en el hiperespacio y desembocar en una relación causa y efecto, contraria a la general aplicación con la que se establece la trayectoria energética del electromagnetismo. Son fuerzas epicéntricas que señalan cuestionamientos determinados pero que procuran o producen determinadas circunstancias contrarias a la fuerza electromagnética, digamos positiva. Así, la creación de estas dos fuerzas en un espacio adimensional crean el espacio cero, crean la nada. Por eso es importante conocer siempre a través de qué camino avanzamos. Si en el de las fuerzas epicéntricas de signo positivo, o en el de las de signo negativo. Porque las dos parecen adecuadas, las dos son necesarias y las dos nos van a llevar al infinito, al cosmos infinito o absoluto. Pero unas, las primeras, nos van a llevar a través del camino de la comprensión, de la clarificación, de la iluminación, y las otras por el camino de la oscuridad, de la negatividad, de la ignorancia. Así pues, tengamos en cuenta siempre poder iniciar los trabajos en concordancia con nuestro propio ser interior y con las necesidades reales y sinceras que experimentemos en nuestra interioridad. Pero ante todo con la necesidad de poder servir a la energía, de poder servir a los demás. Podemos adquirir mucho conocimiento, pero este debe trasladarse a los demás no como una obligación, no como migajas de pan que se entregan o de las sobras, sino como el de una auténtica entrega, que más bien debe considerarse como participación. Debemos ser lo suficientemente generosos como para saber dar sin esperar nada a cambio. Debemos comprender que nuestro conocimiento no es nuestro conocimiento, es el conocimiento de los demás, es el conocimiento del Todo y, por lo tanto, nada nos pertenece y mucho menos el conocimiento del Todo. Si acaso, aprovechemos ese caudal de energía que nos propicia el propio conocimiento absoluto, para servir de canal o conducto distribuidor hacia las demás ramificaciones o espacios estancos pero comunicados entre sí, como vasos comunicantes, para que la energía pueda fluir favorablemente y de forma continua sin necesidad de cambios drásticos o interrupciones que pueden llegar a distorsionar el fluido energético necesario en todo el macrocosmos. Si tenemos en cuenta que todo lo que vamos aprendiendo y generando a través del uso de la razón, de la reflexión, de la comprensión y tenemos cuidado en mantener esa calidad de pensamiento que he dicho, no habremos de tener otro esquema de pensamiento que no sea el de estar en una determinada posición positiva dentro de un holograma de iluminación, de esclarecimiento y de conocimiento profundo. En cambio, si olvidamos esta sencilla premisa de servir únicamente como portadores o transmisores de la energía, vamos a ir desembocando en un espacio oscuro, el oscurantismo ancestral, que nos va a llevar irremediablemente hacia un túnel de partículas de posicionamiento negativo y, por lo tanto, en un callejón de oscuridad. Yendo a formar parte de esa otra parte, valga la redundancia, totalmente necesaria también para establecer el debido equilibrio en el espacio cero, en el espacio adimensional, en definitiva en la nada.

18. La nada y los estados vibracionales – Notas sobre filosofía Cuántica Tseyor 18

Fragmento del libro original

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18. La nada y los estados vibracionales

Anteriormente hemos hablado de la concatenación o relación existente entre el micro y el macrocosmos. Ahora hablaremos de la verdad relativa que sigue la dinámica temporal, en relación con un espacio adimensional compuesto de la nada. En la nada vamos a hallar todo lo relativo al cuestionamiento tridimensional. Vamos a hallar el sentido propio de la efectiva participación en un mundo dual en el que consta, además, una particularidad muy específica que es la causa y efecto, dimanante de un proceso atómico y que genera, indiscutiblemente, una energía que invade todas las dimensiones de espacio y tiempo. Así, en dicha conformación molecular, las expectativas de cambio, de transformación, de superación, de teletransportación en definitiva, pueden sucederse de una forma constante, y de hecho así sucede. Y en relación a la teletransportación, es posible que magnifiquemos algún proceso que en definitiva no merece demasiado la atención, pero es necesario hacer hincapié en ello porque la reducida capacidad mental de vuestro nivel impide entender el proceso de otra forma, digamos más sintética. Valga decir que en el sintetismo encontramos la razón específica de todo cuestionamiento. El sintetismo puede describirse a través de una formula matemática, o bien de una exposición literal, sencilla a veces, pero de gran profundidad. En realidad, el sintetismo nos obliga a elucubrar, a imaginar, a pensar en definitiva y esto es lo que importa.

A partir de ahí el hecho de la teletransportación en ningún caso significa desplazamiento, porque en la nada, al no existir tiempo y espacio o espacio y tiempo, la realidad concreta es que la teletransportación deriva hacia un cambio vibracional, eso es, en una transformación de esquemas mentales que se sitúan en la esfera de un pensamiento o viaió supeio o el ual podeos dialoga o elaió a ese estado. Por eso os digo que es un símbolo tan solo la teletransportación o el viaje adimensional o las experiencias místicas que se relacionan con cualquier estado mental. Así, todo es mental y todo está en función de nuestra propia imaginación creativa. Por ello es que debemos cuidar el lenguaje y, sobre todo, prestar mucha atención a las ideas, porque estas van a significar, en definitiva, la realidad de la situación en cada caso. En cada caso concreto, pues, deberemos formalizar de alguna forma una elaboración mental para entender el significado de esas ideas, de esos conceptos, y tal vez hacer uso de la parábola, del simbolismo. Aunque únicamente es preciso saber entender entre líneas para darse cuenta que en realidad nada de lo que queramos alcanzar en un sentido espiritual, tratará sobre desplazamiento, cambios o transfiguración alguna, porque eso en realidad no existe.

La abiótica y el pensamiento – Notas sobre filosofía Cuántica Tseyor 15

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15. La Abiótica y el  pensamiento

 

El factor adverso de la relación abiótica es, desde luego, una relación natural y consustancial con los elementos, pero en realidad se necesita ese desconocimiento y esa ausencia para facilitar en un futuro la comprensión. La propia necesidad obliga a una adaptación de los elementos puestos en cuestionamiento, y me preguntaréis, ¿cómo podemos averiguar lo que no sabemos y más aún lo que desconocemos que no sabemos? Y ahí está la gran cuestión a resolver. Hemos de ir averiguando aquello que no sabemos y que aún y todo desconocemos que exista. Sabemos muchas cosas, pero precisamente estas que ya sabemos no las necesitamos. Necesitamos saber aquello que aún ni sabemos que exista, pero que indudablemente necesitamos para la evolución de nuestras personas, como seres humanos conscientes pertenecientes a un nivel muy superior, pero que indudablemente está limitado por una relación causa-efecto, con ingredientes abióticos producidos por la propia evolución de un sistema primario, en el que predomina el desconocimiento como norma natural de crecimiento y de evolución. Entonces es preciso preguntarse cómo acceder a determinados conceptos, a determinadas cuestiones ignoradas, que ni sabemos que existan y que tampoco sabemos que debemos necesariamente conocer. Y ahí está la gran cuestión a resolver: se trata de pensar, de imaginar, de crear en nosotros, en nuestro pensamiento, en nuestra mente, aquellos ingredientes que aun no sabiendo que los necesitamos, y menos que existan, debemos posibilitar su presencia activa. Una mecánica que funciona, una mecánica natural y mental, por supuesto, que acciona determinados elementos desconocidos, pero que deben ser conocidos y autenticados y asimilados convenientemente para el debido desarrollo intelectual y neuronal de nuestras personas. Es la razón del pensamiento.

El pensamiento es energía. Es, por tanto, un elemento del mundo o perteneciente al mundo tridimensional que nos posibilita la relación, la creación y la generación de elementos, ideas o cuestionamientos que hacen posible la evolución de dicho pensamiento hacia esferas trascendentales. Pensemos que el pensamiento piensa y por lo tanto crea pensamiento. Y este pensamiento debe abonar una semilla que al mismo tiempo generará un nuevo pensamiento, fruto de un pensamiento pensado. Pensemos en la relación causa y efecto. Pensemos en la relación del propio pensamiento puesto en un pensamiento desconocido y a la vez necesario. Pensemos en la posibilidad de crear nuevos pensamientos, que quiere decir energía suficientemente inteligente como para modificar estructuras mentales y cimentar ciertos procesos neuronales que llevarán consigo un enriquecimiento neuronal y por lo tanto vibracional. No es posible llegar a comprender aquello que no se sabe, aquello que se desconoce, aquello que no existe en nuestro pensamiento. Pero sí es posible llegar a dilucidar con toda precisión aquello que mueve, que motiva, que ilumina, que clarifica y, en definitiva, aquel elemento que nos hace vibrar en una emoción determinada, que ello significa llevar consigo una melodía o nota determinada.

Por eso hemos de trabajar en un proceso de elucubración, sí, pero de una imaginación o ilusión concreta que nos va a permitir llegar a dilucidar y a vislumbrar una realidad concreta y por demás amplia en conceptos y nuevos arquetipos.

Ciertamente un pensamiento pensado es un pensamiento absoluto y, por lo tanto, existente en la Nada. Lo cual significa la perfección absoluta. Así pues en ese recorrido, en ese pensamiento de perfección, iremos calibrando eficazmente cada uno de los resortes del pensamiento que va a llevarnos a la conformación de un mosaico global, y en el que incluir nuestro propio pensamiento, que ha sido fruto de un pensamiento pensado y, a la vez, creado por nuestra propia imaginación, que en el fondo es imaginación perteneciente a un mosaico global y, por lo tanto, ya pensado. Por ello es conveniente reconocer la intensidad del pensamiento en cada momento e instante, puesto que la vibración que le asignemos en cada uno de estos momento e instantes, nos va a proporcionar el elemento necesario con que adornar ese pensamiento creativo o nuevo pensamiento pensado. Y única y exclusivamente a través de la propia necesidad del pensamiento, incluido este en un mosaico global, vamos a identificarlo como propio y a proporcionarnos un espacio creativo y a formar parte consustancial de la realidad absoluta. Sin otro condicionamiento que la perfección absoluta y concreta del mismo pensamiento, elaborado, pensado y generado a través de un pensamiento pensado.

El pensamiento y la nada – Notas sobre filosofía Cuántica Tseyor 12

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12. El pensamiento y la nada

Por lo tanto, hablar sobre conceptos ultrasensibles, del fractal, de la cuántica, de la física nuclear o molecular y de los micromundos, es estar hablando de algo en el que no existen barreras para el pensamiento y, por lo tanto, para la realidad absoluta. Nos estamos refiriendo a la Nada. Por ello, los científicos que buscan la realidad conceptual verificándola por medio de razonamientos, fórmulas matemáticas y científicas, teorías, cálculos algebraicos y altas cotas numéricas, deben encontrarse, forzosamente, ante la disyuntiva de creer que lo que están percibiendo a través de su comprensión es más la apariencia de las cosas que su propia esencia. También podríamos pensar que si nada existe más allá de nuestro pensamiento, si el propio pensamiento no existe en un mundo de realidad absoluta o trascendente, ¿para qué iba a ser necesario luchar, esforzarse y aplicarse en la evolución del pensamiento? Bajo este punto de vista sería absurdo aplicar esfuerzos y dotar recursos a descubrir que la realidad de lo que estamos buscando es tan solo la Nada. Aunque un fenomenal absurdo sería creer que la Inteligencia, el Don de la Creatividad, el Pensamiento que de alguna forma nos ha creado y distribuido por este espacio y por otros muchos miles de espacios, por no decir millones de millones de espacios paralelos al nuestro, hubiese errado su percepción o su propia percepción hubiese sido errónea, al permitir que pudiésemos pensar, para llegar a la conclusión de que no existe ni nuestro pensamiento, ni nada que se le asemeje.

Por eso es importante trascender determinados estados de comprensión. Saliendo de esa burbuja interpretativa y dual, de ese mundo del sí y del no, del positivo y del negativo, del blanco y del negro… Porque en un estado trascendente, no existe bueno ni malo, como tampoco bien ni mal.

 

Traslación de Pensamiento Conciencia – Notas sobre filosofía Cuántica Tseyor 9

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9. TRASLACIÓN DE PENSAMIENTO/CONCIENCIA

TELETRANSPORTACIÓN Y TRANSFIGURACIÓN

Nos centraremos en la problemática basada en conceptos cuánticos y permanentemente abiertos a la comprensión, curiosidad e investigación debida. Hablaremos también, del concepto masa-energía, al nivel molecular, en suspensión gravitatoria por fuerzas concéntricas y en expansión en un espacio lineal.

En dicho espacio, existe la presencia activa y pasiva del electromagnetismo, cuya energía impulsa las citadas fuerzas concéntricas, dotadas a su vez de un sabio funcionalismo con que actuar por sí mismas en un conglomerado holístico y previamente establecido por una norma común de equidad, distancia universal y particularmente asequible instantáneamente, en cualquier punto de ese mismo espacio-tiempo o distancia. Esto último, creado ex profeso en un mundo circular, basado en la trigonometría de los cuerpos en un espacio gravitatorio.

Desaparición – Notas sobre filosofía Cuántica Tseyor 8

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8. Desaparición

 

Así pues, atendiendo a la normativa general que nos aplica un determinado baremo en la estructura molecular de los cuerpos, podemos llegar a deducir que una masa, con un peso atómico específico, liberará una determinada estructura molecular ocupando un determinado espacio físico. Aunque es digno de destacar que si este espacio es relativo, el peso específico o valor atómico no deberá ocupar lugar alguno, por cuanto su estructura molecular es también ficticia, por lo tanto ilusoria. Partiendo de esta premisa, entenderemos que todo el espacio físico tridimensional, todo aquello que nuestros sentidos nos dan a entender o creer que existe, en realidad existe a un nivel tridimensional solamente. Y, por lo tanto, puede ser susceptible de variación, de transformación e incluso de desaparición.

Esto indica que la materia puede desaparecer a voluntad cuando, en su contextura general, se le aplican unas leyes, digamos atómicas y que prevalecen a través de unos factores atómicos predeterminados. Si bien la electrólisis -descomposición química de un cuerpo producida por la electricidad- no actúa en función de una capacidad de resistencia, sino a favor de su capacidad de consistencia, ello quiere decir que una masa atómica determinada, en función de unos valores atómicos también determinados, puede ser influenciada según capacidades o necesidades propias. Aunque esto nos obliga siempre a tener en cuenta la constante tiempo/espacio. En este caso, la teletransportación será un método a aplicar, si en realidad lo que pretendemos es trasladarnos en un determinado espacio y tiempo. Por supuesto, estamos hablando de factores de conductividad, de relación, de transporte atómico o molecular. Y si sabemos que la molécula es la base conque actúa un determinado valor atómico, este lo podemos modificar sumándolo, restándolo, dividiéndolo. Modificándolo proporcionalmente a su capacidad. Por ejemplo, en una circunferencia de 360º lo que podemos modificar es su diámetro pero no su valor en grados, que siempre será el mismo. Por lo tanto, es imprescindible que para seguir adelante en nuestra comprensión y verificar in situ y en su momento tales cuestionamientos, habremos de aplicarnos en la práctica y la propia experimentación. Y nada mejor que empezar a través de la imaginación creativa. La imaginación creativa es un estado ilusorio, pero no por ello falto de realidad, sino al contrario. Ilusión como concepto imaginativo y por lo tanto real. Creativo y por lo tanto hacedor de comprensión. Y a través de la comprensión, llegaremos a alcanzar el perfeccionamiento de nuestras personas y de nuestros espíritus.

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