TSEYOR, Confederacion de Mundos Habitados de la Galaxia

Entradas etiquetadas como ‘realidad’

18. La nada y los estados vibracionales – Notas sobre filosofía Cuántica Tseyor 18

Fragmento del libro original

http://tseyor.org/biblioteca/libros/filosofia-cuantica-la-microparticula-como-pensamiento-trascendente.html

18. La nada y los estados vibracionales

Anteriormente hemos hablado de la concatenación o relación existente entre el micro y el macrocosmos. Ahora hablaremos de la verdad relativa que sigue la dinámica temporal, en relación con un espacio adimensional compuesto de la nada. En la nada vamos a hallar todo lo relativo al cuestionamiento tridimensional. Vamos a hallar el sentido propio de la efectiva participación en un mundo dual en el que consta, además, una particularidad muy específica que es la causa y efecto, dimanante de un proceso atómico y que genera, indiscutiblemente, una energía que invade todas las dimensiones de espacio y tiempo. Así, en dicha conformación molecular, las expectativas de cambio, de transformación, de superación, de teletransportación en definitiva, pueden sucederse de una forma constante, y de hecho así sucede. Y en relación a la teletransportación, es posible que magnifiquemos algún proceso que en definitiva no merece demasiado la atención, pero es necesario hacer hincapié en ello porque la reducida capacidad mental de vuestro nivel impide entender el proceso de otra forma, digamos más sintética. Valga decir que en el sintetismo encontramos la razón específica de todo cuestionamiento. El sintetismo puede describirse a través de una formula matemática, o bien de una exposición literal, sencilla a veces, pero de gran profundidad. En realidad, el sintetismo nos obliga a elucubrar, a imaginar, a pensar en definitiva y esto es lo que importa.

A partir de ahí el hecho de la teletransportación en ningún caso significa desplazamiento, porque en la nada, al no existir tiempo y espacio o espacio y tiempo, la realidad concreta es que la teletransportación deriva hacia un cambio vibracional, eso es, en una transformación de esquemas mentales que se sitúan en la esfera de un pensamiento o viaió supeio o el ual podeos dialoga o elaió a ese estado. Por eso os digo que es un símbolo tan solo la teletransportación o el viaje adimensional o las experiencias místicas que se relacionan con cualquier estado mental. Así, todo es mental y todo está en función de nuestra propia imaginación creativa. Por ello es que debemos cuidar el lenguaje y, sobre todo, prestar mucha atención a las ideas, porque estas van a significar, en definitiva, la realidad de la situación en cada caso. En cada caso concreto, pues, deberemos formalizar de alguna forma una elaboración mental para entender el significado de esas ideas, de esos conceptos, y tal vez hacer uso de la parábola, del simbolismo. Aunque únicamente es preciso saber entender entre líneas para darse cuenta que en realidad nada de lo que queramos alcanzar en un sentido espiritual, tratará sobre desplazamiento, cambios o transfiguración alguna, porque eso en realidad no existe.

Anuncios

La abiótica y el pensamiento – Notas sobre filosofía Cuántica Tseyor 15

Fragmento del libro original

http://tseyor.org/biblioteca/libros/filosofia-cuantica-la-microparticula-como-pensamiento-trascendente.html

15. La Abiótica y el  pensamiento

 

El factor adverso de la relación abiótica es, desde luego, una relación natural y consustancial con los elementos, pero en realidad se necesita ese desconocimiento y esa ausencia para facilitar en un futuro la comprensión. La propia necesidad obliga a una adaptación de los elementos puestos en cuestionamiento, y me preguntaréis, ¿cómo podemos averiguar lo que no sabemos y más aún lo que desconocemos que no sabemos? Y ahí está la gran cuestión a resolver. Hemos de ir averiguando aquello que no sabemos y que aún y todo desconocemos que exista. Sabemos muchas cosas, pero precisamente estas que ya sabemos no las necesitamos. Necesitamos saber aquello que aún ni sabemos que exista, pero que indudablemente necesitamos para la evolución de nuestras personas, como seres humanos conscientes pertenecientes a un nivel muy superior, pero que indudablemente está limitado por una relación causa-efecto, con ingredientes abióticos producidos por la propia evolución de un sistema primario, en el que predomina el desconocimiento como norma natural de crecimiento y de evolución. Entonces es preciso preguntarse cómo acceder a determinados conceptos, a determinadas cuestiones ignoradas, que ni sabemos que existan y que tampoco sabemos que debemos necesariamente conocer. Y ahí está la gran cuestión a resolver: se trata de pensar, de imaginar, de crear en nosotros, en nuestro pensamiento, en nuestra mente, aquellos ingredientes que aun no sabiendo que los necesitamos, y menos que existan, debemos posibilitar su presencia activa. Una mecánica que funciona, una mecánica natural y mental, por supuesto, que acciona determinados elementos desconocidos, pero que deben ser conocidos y autenticados y asimilados convenientemente para el debido desarrollo intelectual y neuronal de nuestras personas. Es la razón del pensamiento.

El pensamiento es energía. Es, por tanto, un elemento del mundo o perteneciente al mundo tridimensional que nos posibilita la relación, la creación y la generación de elementos, ideas o cuestionamientos que hacen posible la evolución de dicho pensamiento hacia esferas trascendentales. Pensemos que el pensamiento piensa y por lo tanto crea pensamiento. Y este pensamiento debe abonar una semilla que al mismo tiempo generará un nuevo pensamiento, fruto de un pensamiento pensado. Pensemos en la relación causa y efecto. Pensemos en la relación del propio pensamiento puesto en un pensamiento desconocido y a la vez necesario. Pensemos en la posibilidad de crear nuevos pensamientos, que quiere decir energía suficientemente inteligente como para modificar estructuras mentales y cimentar ciertos procesos neuronales que llevarán consigo un enriquecimiento neuronal y por lo tanto vibracional. No es posible llegar a comprender aquello que no se sabe, aquello que se desconoce, aquello que no existe en nuestro pensamiento. Pero sí es posible llegar a dilucidar con toda precisión aquello que mueve, que motiva, que ilumina, que clarifica y, en definitiva, aquel elemento que nos hace vibrar en una emoción determinada, que ello significa llevar consigo una melodía o nota determinada.

Por eso hemos de trabajar en un proceso de elucubración, sí, pero de una imaginación o ilusión concreta que nos va a permitir llegar a dilucidar y a vislumbrar una realidad concreta y por demás amplia en conceptos y nuevos arquetipos.

Ciertamente un pensamiento pensado es un pensamiento absoluto y, por lo tanto, existente en la Nada. Lo cual significa la perfección absoluta. Así pues en ese recorrido, en ese pensamiento de perfección, iremos calibrando eficazmente cada uno de los resortes del pensamiento que va a llevarnos a la conformación de un mosaico global, y en el que incluir nuestro propio pensamiento, que ha sido fruto de un pensamiento pensado y, a la vez, creado por nuestra propia imaginación, que en el fondo es imaginación perteneciente a un mosaico global y, por lo tanto, ya pensado. Por ello es conveniente reconocer la intensidad del pensamiento en cada momento e instante, puesto que la vibración que le asignemos en cada uno de estos momento e instantes, nos va a proporcionar el elemento necesario con que adornar ese pensamiento creativo o nuevo pensamiento pensado. Y única y exclusivamente a través de la propia necesidad del pensamiento, incluido este en un mosaico global, vamos a identificarlo como propio y a proporcionarnos un espacio creativo y a formar parte consustancial de la realidad absoluta. Sin otro condicionamiento que la perfección absoluta y concreta del mismo pensamiento, elaborado, pensado y generado a través de un pensamiento pensado.

Incógnitas, la interrogación como medio para la comprensión – Notas sobre filosofía Cuántica Tseyor 14

Fragmento del libro original

http://tseyor.org/biblioteca/libros/filosofia-cuantica-la-microparticula-como-pensamiento-trascendente.html

14. Incógnitas, la interrogación como medio para la comprensión

EL PRINCIPIO DE INDETERMINACIÓN
Como continuación del tema anterior, decir que poco a poco iremos ampliando conceptos un poco más complejos si cabe. Conceptos básicos con los que poder luego incorporar nuevas matizaciones y llegar a comprender un poco más el significado de la vida, de la muerte física y cómo no, de la trascendencia. En cuántica es un hecho constatable que nada puede comprobarse fehacientemente. Ahí está la paradoja. Podemos comprobar que no sabemos, sabiendo a ciencia cierta que no sabemos. Y si podemos comprobar que no sabemos, sabiendo a ciencia cierta que no sabemos, ahí está un principio de indeterminación que puede llevarnos hacia aspectos más interesantes para la comprensión debida de todo el enunciado cuántico. Así, si no sabemos exactamente lo que en realidad significa la propia verdad del Universo, pero intuimos que no sabemos, esto nos da a entender claramente que hemos de proseguir en nuestras investigaciones, en nuestros trabajos de estudio, de análisis y de comprensión. De esta forma conseguimos acelerar nuestro intelecto a un nivel neuronal, y recabar información en parcelas que hasta ahora habrán podido estar ausentes de un mecanismo especial cual es la interrogación. Es bien cierto que cuando no se entiende una determinada cuestión, intrínsicamente se lleva a cabo una reacción que, supeditada a la razón y a la comprensión, lleva implícita un esfuerzo energético que procura activar ciertos mecanismos mentales, y que conducen lógicamente tarde o temprano a la clarificación de ideas. Es por eso que en cuántica podremos hablar de un conocimiento desconocido, de una relación causa y efecto inexistente, pero en el fondo esa misma causa-efecto inexistente, va a crear una necesidad y una posibilidad de existencia real en un mundo irreal, por cuanto la dualidad lo es, pero gracias a ella nos va a situar en una esfera superior de conocimiento y, por lo tanto, más completa y compleja en realidad conceptual. Por eso es interesante que meditéis debidamente mis palabras, no por el valor en sí de las mismas, sino por su valor intrínseco y precisamente por lo que no dicen. Diseccionarlas e intentar comprender y asimilar más allá de las mismas, eso es, llegar a interpretar debidamente mis ideas. Desgraciadamente, a un nivel consciente no todas las ideas llegan a quedar plasmadas de una forma clara y diáfana, en un sentido que puedan luego ser trasladadas a otros niveles de comprensión. En realidad lo que se dice es lo que hay, lo que se entiende. Y de lo que se trata es de llegar a comprender lo que no hay y por lo tanto se desconoce.

LA MENTE HOLOGRÁFICA – monografía de filosofía Cuántica tseyor 5

Fragmento del libro original

http://tseyor.org/biblioteca/libros/filosofia-cuantica-la-microparticula-como-pensamiento-trascendente.html

5. LA MENTE HOLOGRÁFICA

 

Tan solo con la intención de la comprensión, de querer avanzar en ese proceso de investigación, de análisis, de contraste, basta para que la mente ordene, o mejor dicho, reordene sus esquemas e intente trasladar a un ámbito común y más amplio el concepto de comprensión. Ella, de alguna forma, está supeditada a la voluntad, al anhelo, al querer progresar. No olvidemos que la mente es fruto de un Pensamiento. Pensamiento que en su momento, en un lugar fuera de ese espacio tridimensional, la ha diseñado para llegar a comprender la realidad absoluta. Eso es, nuestra mente está preparada intrínsecamente para llegar a comprender lo incomprensible, lo inaudito, lo misterioso, lo oculto. Y esto es así porque la mente es un gajo holográfico de un compendio unitotal. Por lo tanto, esta comprende todas las facetas, las virtudes y los compromisos adquiridos con anterioridad. Adquiridos mucho antes de que el espacio cero (Dios, el Todopoderoso, el Creador, el Absoluto, el Ioale… deidiese llega a oespodese a sí ismo, en ese espacio uno tridimensional. Claro está, el Absoluto al aflojarse, al erradicarse, al penetrar en ese espacio uno, abandonando toda su correspondencia de sabiduría absoluta, guarda por así decirlo un as en su manga, fortaleciendo un vínculo con esa realidad. Y ese as es lógicamente la mente. Porque el Pensamiento Absoluto sabe que abandona su sabiduría, su conocimiento, su comprensión, su absolutismo, en manos de un artesano. Un artesano, la mente, que lógicamente prevalecerá indudablemente en un compendio total de sabiduría, en el momento en que sea llamada a esa invocación por uno mismo, por el individuo. Por ese gajo infinito de comprensión, que es el ser humano en cualquier manifestación, en cualquier dimensión, en cualquier espacio tiempo, porque así es como está establecido. Y en ese rodar infinito y eterno, prevalecerá, como es lógico, la impronta de esa unitotalidad, porque en el fondo, el desprendimiento ha sido objeto de un sabio conocimiento absoluto. Efectivamente, la mente será el Absoluto en un proceso infinitesimal. Eso es, todo un espacio absoluto, que debe considerarse como una compleja ecuación matemática, con la que poder entender de una forma intelectual o lógica todo el proceso de supervivencia en ese nivel tridimensional. Es por eso que he fijado una cierta norma aritmética y lógica para que quede constancia, de alguna forma, que ese proceso vivencial tiene una correspondencia con el Absoluto y a su vez con la mente. Y, en cuanto a la mente, deciros que esta es una connotación relativa de lo que puede ser un compendio unitotal o absoluto. Y digo relativa, porque de alguna forma la mente se sitúa en ese espacio uno y por lo tanto, sus consecuencias son imperfectas. Y aquí el motivo por el que la resolución la valoramos a través del número Pi (3,1416), imperfecto a su vez. Creo que esta apreciación, por su imperfección, puede llegar a darnos una idea concreta de lo que puede ser un concepto tridimensional o físico. Y teniendo en cuenta que el Absoluto comprende, a su vez, toda una gama de dimensiones, de vibraciones y de complejos sistemas de ecuación y de matemática y, por lo tanto, numérico, por ahí puede llegarse, tal vez, a la comprensión de ese proceso fantástico y, a la vez, misterioso, con que la Creación nos adorna en ese instante de nuestra vida espiritual. Porque en el fondo también, se trata de un instante y, tal vez, ni eso. También puedo deciros que el cuerpo físico se sustenta porque a su vez se halla interpenetrándose un cuerpo energético, que es la más viva expresión de esa mente absoluta e infinita. Y a través de estos dos cuerpos diferenciados a un nivel exponencial y, por lo tanto, únicamente para entendernos, podríamos consolidar ese par indiscutible a través de un nuevo concepto que podríamos denominar cuerpo astral o causal. Tal vez, la denominación no sea exactamente así, porque también, ¿cómo diferenciar un cuerpo que intrínsecamente se halla consolidado en base a un pensamiento absoluto? Es como querer separar las gotas de un océano. Cada gota, claro está, forma el conjunto de un mar, de un océano, de un río. Y a su vez son gotas. Asimismo, se corresponden los diferentes cuerpos. Y esto no quiere decir que, en realidad, de alguna forma no existan. Y sí, para poder definirlos de alguna manera en sus consecuencias básicas.

Cuando pensamos utilizamos ese cuerpo mental, causal o astral; cuando nos movemos utilizamos este cuerpo físico, pero a la vez ambos están interpenetrados. Y a la vez ambos también existen en un espacio tridimensional que únicamente es válido, o son válidos, cuando interactúan. No así si se desmembraran de dicho proceso y se individualizaran, porque entonces esta acción nos llevaría a dividir lo indivisible y, como es lógico, a este nivel eso no es posible, porque el Absoluto es indivisible. El Absoluto es la totalidad.

Nube de etiquetas